La tablilla de 1750 a.C. dirigida a Ea-nasir fue hallada en las ruinas de Ur
Photo: Museo Británico

Imagina sentirte tan estafado que decides tallar una queja en arcilla. En el 1750 a. C., un comerciante llamado Ea-nasir recibió la reclamación de un cliente en una tablilla de barro y la conservó para la posteridad en su casa de Babilonia. Hoy, esa tablilla es considerada la queja por escrito más antigua de la historia.

La “tablilla de queja a Ea-nasir” fue descubierta en el año 1953 entre las ruinas de la antigua ciudad de Ur, al sur de Mesopotamia. Se cree que la casa donde se encontraba fue originalmente la residencia de Ea-nasir, un comerciante babilón que viajaba al golfo Pérsico para comprar cobre y lo revendía en Mesopotamia.

En cierta ocasión, un cliente llamado Nanni quedó descontento con la calidad del cobre que le había intentando vender Ea-nasir y le envió una reclamación tallada en escritura cuneiforme, una de las formas más antiguas de expresión escrita. En su mensaje, Nanni le pedía que devolviera el dinero y se quejaba del trato grosero que había recibido su mensajero durante la fallida transacción.

La tablilla, expuesta en el Museo Británico, y una transcripción de la misma
Image: Reddit

Para escribir el mensaje, un escriba debió pasar varias horas tallando con mimo en arcilla húmeda. A continuación, la arcilla tuvo que ser cocida al horno para que un mensajero pudiera entregarla Ea-nasir, que por suerte la conservó en su casa en lugar de tirarla. La frágil tablilla de barro (que mide 12 centímetros de alto por 5 de ancho) fue encontrada con ligeros daños y perfectamente legible.

Advertisement

Ahora la tablilla se encuentra expuesta en el Museo Británico como un ejemplo más del día a día en la civilización mesopotámica. En 1967, el historiador A. Leo Oppenheim publicó la siguiente traducción en su libro Cartas de Mesopotamia:

Dile a Ea-nasir que Nanni envía el siguiente mensaje:

Cuando llegaste, me dijiste lo siguiente: “Le daré a Gimil-Sin (cuando venga) lingotes de cobre de buena calidad”. Te fuiste entonces, pero no hiciste lo que me prometiste. Pusiste lingotes que no eran buenos ante mi mensajero (Sit-Sin) y dijiste: “Si quieres tomarlos, tómalos; si no quieres tomarlos, ¡vete!”

¿Por quién me tomas, que tratas a alguien como yo con tanto desprecio? He enviado como mensajeros a caballeros como nosotros para recoger la bolsa con mi dinero (que te había depositado), pero me has tratado con desprecio enviándolos de vuelta con las manos vacías varias veces, y eso a través de territorio enemigo. ¿Hay algún otro comerciante de los que comercian con Telmun que me haya tratado de esta manera? ¡Solo tú tratas a mi mensajero con desprecio! A causa de esa (insignificante) mina de plata que te debo, te sientes libre de hablar de esa manera, mientras yo he entregado al palacio en tu nombre 1080 libras de cobre, y umi-abum ha dado asimismo 1080 libras de cobre, aparte de lo que ambos hemos escrito en una tablilla sellada para guardar en el templo de Samas.

¿Cómo me has tratado por ese cobre? Has retenido mi bolsa de dinero en territorio enemigo; ahora depende de ti restaurar mi dinero en su totalidad.

Ten en cuenta que (a partir de ahora) no aceptaré ningún cobre que no sea de buena calidad. De ahora en adelante, seleccionaré y tomaré los lingotes individualmente en mi propio terreno, y ejerceré contra ti mi derecho de rechazo porque me has tratado con desprecio.

Advertisement

La tablilla de queja a Ea-nasir fue escrita durante la Edad de Bronce en la Primera Dinastía Babilónica, unos 30 años después de que el rey Hammurabi promulgara algunas de las leyes más antiguas que se conocen. La sociedad mesopotámica era compleja; además de conocimientos matemáticos y astronómicos avanzados, sus tablillas talladas relatan las escenas del día a día de sus comerciantes y burgueses: niños cansados de estudiar, esclavas embarazadas o, en este caso, comerciantes estafados.