Pacientes en una leprosería de Tahití, hacia 1895. Foto: Wikipedia

Un equipo de científicos acaba de publicar un exhaustivo estudio de ADN sobre la lepra, y sus conclusiones no son halagueñas. La bacteria de la lepra está mutando a gran velocidad con un objetivo siniestro: volverse resistente a los antibióticos que se usan hoy para tratarla.

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El estudio procede de un equipo internacional de científicos coordinado por Stewart Cole, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en Suiza, y acaba de publicarse en Nature. Cole y su equipo llevan años estudiando el genoma de 125 cepas de Mycobacterium leprae extraídas de 25 países.

Pero, ¿la lepra no era una enfermedad medieval asociada a la falta de higiene y de fármacos? Ojalá, pero no. Aunque es cierto que hemos logrado controlar mucho su extensión y que gracias a los fármacos es curable, la lepra está muy lejos de haberse erradicado. Cada año se registran 200.000 nuevos casos de esta enfermedad que causa lesiones severas en la piel y deforma horriblemente a los que la sufren sin el debido tratamiento.

Distribución geográfica de los casos de lepra por cada 100.000 habitantes en 2015 según datos de la Organización Mundial de la Salud. Imagen: A. Benjak

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El problema de la lepra es que es muy difícil estudiarla en laboratorio. No es que sea particularmente infecciosa. El problema es que su desarrollo es extraordinariamente lento. Una generación de Mycobacterium leprae tarda 14 días en reproducirse. La E.coli, por poner un ejemplo, lo hace en 20 minutos. Ni siquiera es posible cultivar la bacteria sobre tejido humano. Hasta ahora había que infectar ratones o armadillos y esperar un año a que la Mycobacterium leprae se dignara a manifestarse.

Bacterias Mycobacterium leprae en un cultivo (en rojo). Foto: Wikipedia.

El equipo de Stewart Cole ha logrado encontrar la manera de acelerar el proceso y degradar muestras de tejido humano sobre las que trabajar con la bacteria. Así es como han podido descubrir que ocho de las cepas de Lepra han sufrido mutaciones increíblemente extensas. Estas bacterias hipermutantes han forzado tanto su ADN que hasta han corrido el riesgo de degradarlo de forma irreversible.

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Al cruzar el historial de estas bacterias mutantes con el de los pacientes que sufrieron la infección, los investigadores descubrieron que la Mycobacterium leprae había desarrollado resistencia a los antibióticos usados contra ella (dapsona y rifampicina). Esa resistencia prolonga la infección durante décadas cuando normalmente el tratamiento dura entre seis meses y dos años.

La lepra no es especialmente contagiosa. Para empezar hay muchas personas genéticamente inmunes a la enfermedad, y para continuar los enfermos que reciben tratamiento dejan de ser contagiosos porque ya no excretan bacilos fuera de su organismo. De todos modos, el descubrimiento de cepas resistentes a los fármacos es una noticia preocupante para muchos países en los que la enfermedad aún es relativamente común. Si los enfermos que no se curan en décadas proliferan, puede convertirse en todo un problema de salud pública. [Nature vía Ars Technica]