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Ciencia

La escuela donde Aristóteles habría formado a Alejandro Magno está saliendo de la tierra. Dos salones de 2.400 años cuentan una historia inesperada

Dos salas de banquetes con mosaicos han aparecido en el gimnasio real de Mieza. El hallazgo refuerza su vínculo con la corte de Filipo II y revela que educar a la élite macedonia iba mucho más allá de sentarse a escuchar lecciones.
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Antes de conquistar un territorio que llegaría desde Grecia hasta la India, Alejandro Magno fue un adolescente al que su padre puso bajo la tutela de Aristóteles.

Las fuentes antiguas situaron aquellas lecciones en Mieza, al norte de la actual Grecia. Más de 2.300 años después, los arqueólogos llevan tiempo intentando reconstruir cómo era realmente ese lugar. Y una nueva excavación acaba de sacar a la luz una parte especialmente reveladora: dos grandes salas para celebrar banquetes, todavía cubiertas por sus antiguos mosaicos.

Los ambientes forman parte del llamado Didaskaleion, el área de enseñanza del enorme gimnasio real de Mieza. El conjunto descubierto supera los 160 metros cuadrados y está formado por un vestíbulo central flanqueado por dos andrones, las salas donde los hombres participaban en comidas y reuniones ceremoniales.

Es decir, aquello no se parecía demasiado a nuestra idea moderna de una escuela.

Las “aulas” estaban al lado de una palestra, una pista de carreras y salas para comer tumbados

La escuela donde Aristóteles habría formado a Alejandro Magno está saliendo de la tierra. Dos salones de 2.400 años cuentan una historia inesperada
© Hellenic Ministry of Culture.

Cada uno de los nuevos salones conserva plataformas elevadas en las que se colocaban diez divanes de banquete, además de suelos de mosaico cuya calidad y técnica recuerdan poderosamente a los encontrados en el palacio real de Aigai, residencia de la dinastía macedonia. Esa similitud es una de las razones por las que la arqueóloga Angeliki Kottaridi, responsable de las excavaciones, relaciona directamente el complejo con Filipo II, padre de Alejandro. Y los salones son solo una pieza.

El gimnasio de Mieza incluía una palestra de unos 4.000 metros cuadrados, espacios de enseñanza, galerías y una enorme columnata cubierta de casi 200 metros utilizada para el ejercicio. La web oficial del Ministerio de Cultura griego fecha su construcción durante el reinado de Filipo II, entre 359 y 336 a. C.

Las excavaciones también han recuperado monedas, cerámica y cuatro estiletes de escritura, pequeñas herramientas que podían utilizarse sobre tablillas enceradas. No pertenecen necesariamente a Alejandro ni a Aristóteles, pero ayudan a mostrar que allí coexistían la instrucción intelectual, la preparación física y la vida social.

Plutarco escribió sobre esta escuela siglos después. Ahora la arqueología empieza a dibujarla

La escuela donde Aristóteles habría formado a Alejandro Magno está saliendo de la tierra. Dos salones de 2.400 años cuentan una historia inesperada
© The archaeologist.

La conexión con Alejandro no nació con estas excavaciones. Plutarco escribió que Filipo II llamó a Aristóteles para educar a su hijo y que las clases se realizaron en Mieza. El Ministerio de Cultura griego sitúa la llegada del filósofo alrededor del 343 a. C., cuando Alejandro tenía unos 13 años, y señala que otros hijos de familias nobles macedonias también recibieron allí formación.

Durante mucho tiempo, otro lugar cercano (el santuario de las Ninfas o Nymphaeum) fue identificado como aquella escuela. Sin embargo, las investigaciones más recientes apuntan al monumental gimnasio como un candidato mucho más convincente por su cronología, dimensiones y funciones.

Eso no significa que haya aparecido una placa diciendo “Aristóteles enseñó aquí”.

Los arqueólogos no han encontrado una inscripción que permita asociar una habitación concreta con el filósofo o demostrar que Alejandro utilizó personalmente esos salones. Lo que está acumulándose es evidencia circunstancial cada vez más fuerte: un enorme centro educativo construido en la época correcta, conectado arquitectónicamente con la corte y situado exactamente en la ciudad señalada por las fuentes antiguas.

Tal vez lo más interesante sea descubrir qué significaba realmente “educar” a Alejandro

La escuela donde Aristóteles habría formado a Alejandro Magno está saliendo de la tierra. Dos salones de 2.400 años cuentan una historia inesperada
© Hellenic Ministry of Culture.

Los dos salones añaden una pieza inesperada porque revelan que formar a los futuros dirigentes macedonios probablemente no consistía únicamente en filosofía, política o estrategia. También había comidas colectivas, ejercicio, convivencia y relaciones sociales.

Para los jóvenes que después ocuparían posiciones importantes dentro del mundo macedonio, esas reuniones podían ser otro lugar donde construir vínculos entre miembros de una misma élite.

Las excavaciones comenzaron en 2024 y continúan. De hecho, solo una fracción del gigantesco complejo ha sido estudiada arqueológicamente. Eso deja una posibilidad bastante sugerente: conocemos perfectamente al Alejandro que conquistó imperios. Ahora, poco a poco, está empezando a aparecer el lugar donde aprendió a convertirse en él.

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