Dos p√°jaros discutiendo (o eso parece). Imagen: Wikimedia Commons

Nos gusta llevar la contraria. Tanto, que somos capaces de llevarnos la contraria a nosotros mismos sin darnos cuenta. Seg√ļn un estudio publicado en Cognitive Science, las personas rechazaremos nuestros propios argumentos un 60% de las veces si nos los presentan un poco m√°s tarde diciendo que son de otra persona.

Los investigadores llaman a este fen√≥meno ‚Äúpereza selectiva‚ÄĚ, pues demuestra que tendemos a revisar con mayor esfuerzo los argumentos de personas con las que estamos en desacuerdo que los nuestros propios. ¬ŅTe suena de algo?

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El estudio, liderado por el psicólogo y científico cognitivo Emmanuel Trouche, contó con la ayuda de 237 voluntarios (100 mujeres y 137 hombres) que habían sido reclutados a través de la web de Amazon Mechanical Turk. Los sujetos participaron en un par de experimentos que implicaban, en primer lugar, resolver unos acertijos de lógica (silogismos entimemáticos) y razonar su respuesta con argumentos.

A continuación, los voluntarios tuvieron que evaluar una serie de respuestas a los mismos ejercicios y los argumentos que respaldaban esas nuevas respuestas. Se les dijo que eran las respuestas de un participante anterior. También se les recordó la respuesta que habían dado ellos para cada uno de los silogismos, y se les explicó que podían cambiar esa respuesta a la luz de los nuevos argumentos.

Imagen: xkcd 

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El truco estaba en que, para uno de los silogismos, esto no era verdad. La respuesta que ten√≠an que evaluar era la que ellos mismos hab√≠an dado en el ejercicio anterior. Para hacerlo m√°s cre√≠ble, se les dijo que hab√≠an dado una respuesta diferente a la que realmente dieron. Bien la respuesta v√°lida (si hab√≠an respondido de forma incorrecta) o bien la respuesta inv√°lida m√°s com√ļn (si hab√≠an respondido de forma correcta). Los voluntarios fueron inducidos a creer que su propio argumento era de otra persona. Claro que el enga√Īo no funcion√≥ con muchos de ellos: la mitad se dio cuenta del truco, y sus respuestas tuvieron que ser excluidas de los resultados.

¬ŅQu√© ocurri√≥? Casi el 60% de las veces, los voluntarios que s√≠ fueron enga√Īados rechazaron su propio argumento y declararon que era incorrecto. Esto ocurri√≥ con mayor probabilidad cuando el participante hab√≠a dado una respuesta err√≥nea la primera vez que se hab√≠a enfrentado al ejercicio. Seg√ļn este experimento, las personas no solo somos m√°s cr√≠ticas con nuestros propios argumentos cuando pensamos que son ajenos, sino que adem√°s somos m√°s discriminatorias: es m√°s probable que rechacemos nuestros propios argumentos en busca de respuestas inv√°lidas (ejem, hay alguien equivocado en Internet) que para respuestas v√°lidas.

Los autores del estudio creen que esta ‚Äúpereza selectiva‚ÄĚ caracter√≠stica del ser humano es algo que podemos aprovechar en las discusiones: abrir una discusi√≥n con argumentos relativamente d√©biles puede ahorrarnos el problema de calcular c√≥mo convencer a un p√ļblico espec√≠fico, puesto que ser√°n los propios interlocutores quienes proporcionen contraargumentos m√°s convincentes que nos ayudar√°n a refinar los nuestros propios.

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[Cognitive Science vía Reddit]