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Ciencia

La Luna tiene regiones que ningún humano ha visto con sus propios ojos. Artemis II podría revelar esos territorios ocultos por primera vez

La misión Artemis II no aterrizará en la Luna, pero podría protagonizar un momento histórico. Gracias a una trayectoria orbital distinta a la de Apolo y a condiciones de iluminación muy concretas, los astronautas podrían contemplar zonas del satélite que hasta ahora solo habían aparecido en fotografías de sondas automáticas.
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Durante más de medio siglo, los viajes tripulados a la Luna permanecieron congelados en el tiempo. Desde el final del programa Apolo en 1972, ningún ser humano ha vuelto a acercarse al satélite terrestre. Ahora, la nueva era de exploración liderada por la NASA está a punto de romper ese silencio con la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado del programa Artemis.

Pero hay un detalle curioso: esta misión no aterrizará en la Luna. En lugar de eso, realizará un sobrevuelo que podría ofrecer algo igual de fascinante: una visión directa de regiones lunares que ningún astronauta ha observado jamás.

Una trayectoria diseñada para ver lo que Apolo no pudo

La Luna tiene regiones que ningún humano ha visto con sus propios ojos. Artemis II podría revelar esos territorios ocultos por primera vez
© NASA.

Las misiones del programa Apollo orbitaban relativamente cerca de la superficie lunar. Artemis II adoptará un enfoque diferente. La nave Orion spacecraft volará a una distancia mucho mayor, entre 6.400 y 9.660 kilómetros sobre la superficie lunar. Esta altitud permitirá a los astronautas contemplar el disco lunar casi completo, algo que los astronautas de Apolo nunca pudieron ver desde su órbita más baja.

La tripulación estará formada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Desde su posición privilegiada, observarán zonas cercanas a los polos lunares que históricamente quedaban fuera del campo visual directo de los astronautas. Pero el verdadero factor sorpresa es la iluminación.

Cuando el Sol revela el lado oculto

La Luna tiene regiones que ningún humano ha visto con sus propios ojos. Artemis II podría revelar esos territorios ocultos por primera vez
© NASA.

La clave está en el momento exacto del lanzamiento. Dependiendo de la ventana elegida por la NASA, hasta el 60% del lado oculto de la Luna podría estar iluminado por el Sol durante el paso de la nave.

Eso permitiría observar con claridad formaciones espectaculares como Mare Orientale, una gigantesca cuenca de impacto situada cerca del borde del lado oculto. Hasta ahora, los humanos solo la han visto a través de imágenes tomadas por sondas robóticas. En otras palabras: por primera vez en la historia, un grupo de astronautas podría contemplar esas regiones directamente con sus propios ojos.

Un vistazo al mayor cráter del sistema lunar

La Luna tiene regiones que ningún humano ha visto con sus propios ojos. Artemis II podría revelar esos territorios ocultos por primera vez
© NASA.

Otro de los objetivos visuales más impresionantes será la gigantesca cuenca South Pole–Aitken Basin, uno de los cráteres de impacto más grandes conocidos en todo el sistema solar.

Este colosal agujero mide unos 2.500 kilómetros de diámetro y hasta 12 kilómetros de profundidad, ocupando cerca de una cuarta parte de la superficie lunar. Se formó hace más de 4.000 millones de años, durante los violentos impactos que marcaron la juventud del sistema solar.

La violencia de aquella colisión fue tal que expulsó materiales procedentes del manto lunar, una capa profunda que normalmente permanece oculta bajo la corteza. Detectar diferencias sutiles en el brillo o en el color del terreno —lo que los científicos llaman albedo— podría ofrecer pistas sobre la composición interna de la Luna.

El verdadero comienzo de la nueva exploración lunar

Aunque Artemis II no aterrizará en la superficie, la misión servirá como ensayo general para las futuras expediciones que sí lo harán. Su objetivo principal es probar la nave Orion con tripulación en el espacio profundo y preparar el terreno para las siguientes misiones del programa.

Pero si todo sale según lo previsto, también dejará una imagen difícil de olvidar: cuatro astronautas contemplando regiones de la Luna que, durante miles de millones de años, permanecieron ocultas para la mirada humana. Y esa visión podría ser apenas el comienzo de una nueva era de exploración lunar.

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