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Ciencia

¿La sauna realmente alarga la vida? Nuevos estudios ponen en duda sus beneficios más famosos

Durante años, numerosos estudios relacionaron el uso frecuente de la sauna con una menor mortalidad y menos enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, nuevas investigaciones cuestionan si estos beneficios se deben realmente al calor o a que las personas más saludables utilizan la sauna con mayor frecuencia. La ciencia tiene una explicación menos milagrosa.
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La sauna se convirtió en una de las tendencias de bienestar más populares de los últimos años. Gimnasios, hoteles y centros deportivos la ofrecen como una práctica capaz de mejorar la circulación, reducir el estrés e incluso prolongar la vida.

Pero la evidencia científica detrás de algunos de sus beneficios más espectaculares es menos contundente de lo que parece.

Aunque diferentes investigaciones encontraron asociaciones entre el uso frecuente de la sauna y una mejor salud cardiovascular, todavía existen dudas sobre si esta práctica es realmente responsable de esos resultados.

El estudio finlandés que convirtió la sauna en un fenómeno de salud

Gran parte de la popularidad científica de la sauna procede de una investigación publicada en 2015 en JAMA Internal Medicine.

Los investigadores siguieron durante aproximadamente 21 años a 2.315 hombres finlandeses de entre 42 y 60 años.

Los resultados fueron sorprendentes: quienes utilizaban la sauna entre cuatro y siete veces por semana presentaban un riesgo de muerte súbita cardíaca un 63% menor que aquellos que acudían una sola vez. Otras investigaciones observacionales relacionaron esta práctica con menores riesgos de demencia, accidentes cerebrovasculares e hipertensión.

Sin embargo, estos resultados presentaban una limitación importante: mostraban asociaciones estadísticas, no demostraban que la sauna fuera la causa de una vida más larga.

¿La sauna realmente alarga la vida? Nuevos estudios ponen en duda sus beneficios más famosos
©hi room – Pexels

El problema: quizás las personas más saludables van más a la sauna

Una de las principales explicaciones alternativas es la llamada causalidad inversa.

El razonamiento es sencillo: una persona con buena salud cardiovascular podría tolerar mejor las temperaturas elevadas y utilizar la sauna con mayor frecuencia. Por el contrario, alguien con enfermedades cardíacas, problemas de movilidad o un estado físico deteriorado podría evitar estas sesiones.

Por eso, no necesariamente sería la sauna la que mejora la salud, sino que una mejor salud podría favorecer su uso frecuente. Además, los hábitos de vida, la actividad física y otros factores pueden influir en los resultados.

Qué descubrieron los ensayos clínicos

Para investigar los efectos reales de la sauna, los científicos realizaron estudios experimentales.

En 2022, un ensayo con 47 adultos físicamente poco activos encontró que añadir 15 minutos de sauna después del ejercicio durante ocho semanas reducía la presión arterial sistólica aproximadamente 8 mmHg más que realizar ejercicio solamente.

También se observaron mejoras en algunos indicadores de capacidad cardiovascular.

Sin embargo, otro ensayo publicado en 2023, realizado con 41 pacientes con enfermedad coronaria estable, encontró resultados diferentes. Después de ocho semanas de sauna, no se observaron mejoras significativas en la función vascular, la rigidez arterial ni la presión arterial.

Estas diferencias muestran que todavía falta investigación para determinar qué personas pueden beneficiarse y en qué condiciones.

¿La sauna realmente alarga la vida? Nuevos estudios ponen en duda sus beneficios más famosos
© HUUM │sauna heaters – Pexels

La sauna tiene efectos reales, pero también riesgos

Cuando una persona entra en una sauna, las altas temperaturas provocan una dilatación de los vasos sanguíneos y un aumento de la frecuencia cardíaca.

Esto obliga al organismo a trabajar para regular su temperatura, generando respuestas cardiovasculares que comparten algunas características con el ejercicio moderado.

Sin embargo, estos cambios no significan que utilizar una sauna sustituya los beneficios de la actividad física.

También existen posibles efectos adversos. Un estudio encontró que el uso frecuente de sauna durante tres meses reducía temporalmente la concentración y movilidad de los espermatozoides en hombres sanos. Los parámetros se recuperaron después de abandonar la exposición. El calor intenso también puede favorecer la deshidratación y provocar problemas en personas con determinadas enfermedades.

Por eso, quienes tienen afecciones cardiovasculares o presentan síntomas durante la exposición deben consultar con un profesional de salud. La conclusión es que la sauna puede resultar agradable y ofrecer algunos beneficios fisiológicos, pero todavía no está demostrado que acudir regularmente permita vivir más años.

La ciencia continúa investigando sus efectos, mientras recuerda que una asociación estadística no es suficiente para confirmar un beneficio extraordinario.

 

 

Fuente: Xataka.

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