Saltar al contenido
Tecnología

Llevamos años usando mal el aire acondicionado: cuándo conviene apagarlo y cuándo dejarlo encendido

Durante años se repitió que apagar y encender el aire acondicionado gastaba más que dejarlo funcionando. Pero esa idea nació con equipos antiguos y no siempre se sostiene con los modelos inverter actuales. La respuesta depende del tiempo fuera, el aislamiento, la humedad y la temperatura elegida.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El mito del aire acondicionado que “gasta más al arrancar”

Cada verano vuelve la misma discusión: si salimos de casa, ¿apagamos el aire acondicionado o lo dejamos encendido para que no tenga que “trabajar de golpe” al volver?

La idea de que apagarlo sale caro tiene algo de historia, pero también mucho de mito. Los equipos antiguos tenían compresores menos eficientes y picos de arranque más marcados. Eso ayudó a instalar la creencia de que lo mejor era no tocarlos demasiado.

Los modelos inverter actuales funcionan de otra manera. En vez de encenderse y apagarse de forma brusca, regulan la velocidad del compresor para mantener la temperatura con menos oscilaciones. Eso hace que el famoso pico de arranque sea menos importante que antes.

La pregunta real ya no es si el equipo “sufre” por volver a encenderse. La pregunta importante es cuántas horas lo dejamos trabajando.

Llevamos años usando mal el aire acondicionado: cuándo conviene apagarlo y cuándo dejarlo encendido
© Prasopchok – Unsplash

Si te vas varias horas, apagar suele ahorrar

Cuando una vivienda está vacía, mantenerla fría todo el tiempo implica pagar por compensar el calor que entra desde fuera. Y cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura interior y exterior, más energía se necesita para sostener ese frescor.

Por eso, si vas a estar fuera varias horas, lo más eficiente suele ser apagar el aire o subir bastante el termostato. Aunque al volver el equipo tenga que trabajar para recuperar la temperatura, normalmente habrá consumido menos que si hubiera estado funcionando durante toda la ausencia.

La excepción puede aparecer en escapadas muy cortas. Si salís diez o quince minutos, apagarlo quizá no cambia casi nada. En ese caso, puede tener más sentido dejarlo encendido o subir un poco la temperatura.

Dentro de casa, no conviene estar jugando con el botón

Otra cosa distinta es apagar y encender el aire constantemente mientras estamos en la habitación. Ahí no suele haber ventaja. Si el equipo es inverter, lo mejor es fijar una temperatura razonable y dejar que regule solo.

Ponerlo a 18 grados tampoco hará que enfríe más rápido. Solo obligará al sistema a trabajar más y a consumir más energía para llegar a una temperatura innecesariamente baja.

El verdadero ahorro está en el termostato. Una diferencia de pocos grados puede notarse mucho en la factura. En verano, una consigna cercana a 24, 25 o 26 grados suele ser suficiente para mejorar el confort sin convertir el consumo en una locura.

Llevamos años usando mal el aire acondicionado: cuándo conviene apagarlo y cuándo dejarlo encendido
© Magnfiic

La humedad cambia la respuesta

Hay un factor que muchas veces se olvida: la humedad. En zonas secas, apagar el aire durante varias horas puede ser una decisión sencilla. La casa se calentará, sí, pero al volver el equipo podrá recuperar el confort con relativa rapidez.

En zonas muy húmedas, la situación cambia. El aire acondicionado no solo enfría: también deshumidifica. Si se apaga durante mucho tiempo, la humedad interior puede subir y después cuesta más recuperar una sensación agradable.

En esos casos, puede ser mejor no apagar por completo, sino subir el termostato o usar modos de bajo consumo. No se trata de mantener la casa helada, sino de evitar que el ambiente se vuelva pegajoso e incómodo.

Entonces, ¿qué conviene hacer?

La regla práctica es simple. Si vas a salir poco tiempo, podés dejarlo encendido o subir un par de grados. Si vas a estar fuera varias horas, lo más razonable es apagarlo o programarlo para que se encienda antes de volver. Si vivís en una zona muy húmeda, conviene valorar mantener una temperatura más alta en vez de apagarlo del todo.

Y, sobre todo, hay que mirar más allá del mando. Cerrar persianas, bajar toldos, ventilar temprano, sellar filtraciones y mejorar el aislamiento puede ahorrar más que cualquier truco con el botón de encendido.

El aire acondicionado no es el enemigo. El problema es usarlo como si la electricidad no costara y como si la casa no importara. En verano, la mejor estrategia no es tenerlo siempre encendido ni apagarlo cada cinco minutos: es usarlo con cabeza.

 

 

Fuente: Xataka.

Compartir esta historia

Artículos relacionados