Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.

Lo sentimos, esa cerveza después de hacer ejercicio no te ayuda en nada a recuperarte, al contrario

Seguramente hayas oído alguna vez eso de que lo mejor para recuperarse del ejercicio físico es una buena cerveza. Al fin y al cabo es una bebida natural llena de electrolitos ¿no? Pues no. Siento informarte de que esa cerveza después de correr 10km no solo no te está ayudando. Probablemente te perjudique.

Decimos probablemente porque el problema de los estudios sobre alcohol y deporte es que ninguno de ellos ha logrado reunir a un grupo de estudio lo bastante representativo como para llegar a conclusiones universales al respecto. En otras palabras, cada deportista es un mundo y hay unos a los que les afecta más que a otros.

Advertisement

Antes de que resoples con suficiencia y decidas dejar de leer, debes saber que lo que los médicos sí que tienen clarísimo es que la ingesta moderada de alcohol (léase: cerveza) no ayuda a la recuperación del organismo ni a mejorar el rendimiento deportivo de ninguna forma. En otras palabras, tómate una cervecita bien fría si te apetece, pero no pongas la excusa de que es para recuperar electrolitos, porque no es cierta.

En el mejor de los casos, esa cerveza no te hará nada, ni bueno ni malo. En el peor, interferirá con tu recuperación y algo aún menos deseable: inhibirá las funciones del organismo que permiten aumentar la masa muscular.

Cómo afecta el alcohol a la recuperación deportiva

El alcohol, incluso en pequeñas dosis, no proporciona electrolitos. Lo que hace es excatamente lo contrario: deshidratarte y hacer que los pierdas, algo muy poco deseable cuando ya llevas una hora perdiendo líquido por todos los poros.

Advertisement

El mayor problema, sin embargo, es a nivel muscular. Cuando hacemos ejercicio, los músculos sufren pequeños daños. El organismo interpreta que el tejido muscular actual no es suficiente para llevar a cabo la tarea requerida, y genera nuevas fibras de tejido muscular en respuesta. Así es como ganamos masa muscular.

Advertisement

Para que este proceso sea efectivo, los músculos necesitan glucosa y aminoácidos. Lo que hace el alcohol es precisamente  interferir en la capacidad del organismo para usar esos materiales de construcción. Además, el alcohol interfiere en los procesos del sistema endocrino a la hora de generar y mover hormonas, especialmente la testosterona, que es necesaria en la creación de más masa muscular.

Mejor no convertirlo en un hábito

La lista de estudios que dicen que la ingesta moderada de alcohol perjudica la recuperación es larga. Otros sencillamente no muestran ningún impacto en absoluto o han encontrado que los efectos negativos son mayores en hombres que en mujeres.

Advertisement

Investigadores de la Universidad Northwestern descubrieron que la ingesta de alcohol suele ser mayor los días en los que se practica ejercicio. La razón es que muchos deportistas lo usan como un premio a su esfuerzo. Así ayudan a crear el hábito de hacer ejercicio con un refuerzo positivo. Lo que no tiene sentido es convertir la cerveza tras el entrenamiento en un hábito. Sencillamente estarás cancelando todos los posibles beneficios de hacer ejercicio. [vía Popular Science]

Share This Story

About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

EmailTwitterPosts
PGP Fingerprint: BA3C91077C1CF6A7C6133D7CD3C89018CB814014PGP Key