Quiz√° no sea tan buena idea tumbarte durante horas y horas este verano.
Photo: Petr David Josek (AP)

Cuando llega el verano, muchas personas cambian su toalla del gimnasio por una de playa. Dejamos de movernos tanto porque, se supone, necesitamos descansar. No obstante, vivir una vida sedentaria durante unas semanas puede tener un impacto duradero en tu cuerpo.

Dos nuevos estudios han encontrado que dejar de hacer ejercicio durante unas semanas puede tener un impacto sobre nuestro metabolismo y sobre las funciones de salud en las que influye. Adem√°s, estos efectos negativos pueden persistir a√ļn cuando las personas se empiezan a mover y hacer ejercicio de forma regular otra vez.

En cierta forma, ya sab√≠amos que esto ocurr√≠a. Investigaciones antiguas han estudiado este efecto en personas j√≥venes y activas, que muchas veces eran estudiantes de universidad. En esos estudios, los j√≥venes se quedaban en sus camas o en sus sillas durante d√≠as. Los efectos eran inmediatos: desarrollaban un alto nivel de az√ļcar en la sangre y los primeros s√≠ntomas de resistencia a la insulina.

Pero cuando volvieron a su rutina normal, sus metabolismos se estabilizaron dentro de uno o dos d√≠as y sus niveles de insulina y de az√ļcar bajaron.

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Sin embargo, no toda la población está compuesta por estudiantes de universidad, y no estaba claro si adultos experimentarían las mismas consecuencias si dejaran de moverse. Los dos nuevos estudios, publicados este verano, proporcionan nueva información sobre las experiencias de otros grupos de la población.

En un estudio, que se public√≥ en junio en el diario Diabetologia, investigadores de la Universidad de Liverpool y otras instituciones le dijeron a hombres y mujeres adultos que de repente dejaran de ser activos y que se sentaran m√°s. Antes de participar en el estudio, los voluntarios eran activos y caminaban un promedio de 10.000 pasos la mayor√≠a de los d√≠as. Tambi√©n eran metab√≥licamente sanos, seg√ļn las pruebas, y no ten√≠an diabetes, aunque algunos ten√≠an familiares cercanos que padec√≠an de la enfermedad.

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Durante el estudio, los participantes redujeron sus pasos diarios a menos de 2.000 y se sentaron durante tres horas y media cada día. Mantuvieron esta rutina por dos semanas.

Al terminar las dos semanas, los investigadores realizaron pruebas para medir el metabolismo de los voluntarios y su composición corporal. Después, le pidieron a los participantes que retomaran sus antiguos niveles de actividad durante dos semanas, momento en el cual repitieron las pruebas de metabolismo y composición corporal.

Los resultados eran preocupantes. Investigadores declararon que los participantes hab√≠an desarrollado un ‚Äútrastorno metab√≥lico‚ÄĚ durante las dos semanas que no hicieron ejercicio. El nivel de az√ļcar en su sangre hab√≠an incrementado y su sensibilidad a la insulina se hab√≠a reducido. Adem√°s, sus perfiles de colesterol hab√≠an empeorado y hab√≠an perdido masa muscular en las piernas y adquirido grasa en el abdomen.

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Estos trastornos desaparecieron cuando los participantes empezaron a ser activos otra vez.

Curiosamente, algunos de los voluntarios no retomaron el ejercicio al mismo nivel que antes del estudio, y no está claro el porqué de esta decisión. Por lo tanto, seguían teniendo algunos síntomas leves de resistencia a la insulina dos semanas después de empezar de moverse a su antiguo ritmo.

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Por otro lado, en el segundo estudio, publicado en julio en el diario científico The Journals of Gerontology, los efectos de dejar de moverse eran mucho más serios.

La investigaci√≥n estudiaba a personas mayores de 65 a√Īos en riesgo de desarrollar diabetes porque ten√≠an el az√ļcar alto. No obstante, eran sanos y viv√≠an una vida activa, caminando alrededor de 7.000 o 8.000 pasos cada d√≠a. Para el estudio, los participantes de repente dejaron de hacer ejercicio y redujeron sus pasos a menos de 1.000 al d√≠a durante dos semanas. Retomaron sus rutinas normales durante las siguientes dos semanas.

Tal como en el otro estudio, los participantes experimentaron una empeora del az√ļcar en su sangre cuando no se movieron. Tambi√©n increment√≥ su resistencia a la insulina y aparecieron indicaciones de que posiblemente perder√≠an masa muscular. Investigadores tuvieron que sacar a algunos del estudio porque desarrollaron diabetes del tipo 2 despu√©s de dejar de ser activos.

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Uno de los hallazgos claves del estudio vino de lo que pas√≥ despu√©s de que los participantes resumieran sus antiguos niveles de actividad. Dos semanas despu√©s, los cambios metab√≥licos que hab√≠an experimentado los voluntarios a√ļn no hab√≠an desaparecido.

¬ŅQu√© significa esto? De acuerdo con Chris McGlory, un investigador en la McMaster University en Canad√° que lider√≥ el estudio de las personas mayores, los hallazgos demuestran que unas semanas de poca actividad podr√≠an impactarnos f√≠sicamente, quiz√° por un largo periodo de tiempo. Las consecuencias en salud ser√°n m√°s severas seg√ļn la edad.

‚ÄúNo es poco com√ļn que las personas mayores se pongan enfermas o se lesionan y terminen en el hospital o en sus casas durante varias semanas, o que alguien joven decida que quiere unas semanas de vacaciones [en las cuales no hace ejercicio de forma regular]‚ÄĚ, afirma McGlory.

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‚ÄúPero si es posible‚ÄĚ, dice McGlory. ‚ÄúNo dejes de moverte‚ÄĚ.

[New York Times]