Foto: Satélite Himawari (Agencia Meteorológica de Japón)

El pasado 18 de diciembre, un asteroide impactó en la atmósfera a 32 kilómetros por segundo liberando una energía de 173 kilotones, el equivalente a diez bombas atómicas de Hiroshima. La explosión tuvo lugar sobre el mar de Bering, cerca de la remota península de Kamchatka, y ha pasado desapercibida hasta ahora.

Seg√ļn la BBC, la roca de 10 metros recorri√≥ la atm√≥sfera en una trayectoria de 7 grados, explotando a 25,6 kil√≥metros de la superficie de la Tierra. Es el segundo b√≥lido m√°s grande que la NASA ha registrado en 30 a√Īos, justo por detr√°s del meteorito que cay√≥ sobre Cheli√°binsk en 2013 con una energ√≠a de 440 kilotones. Al estallar sobre el agua, no provoc√≥ da√Īos ni llam√≥ la atenci√≥n.

Fotografiado por los satélites

El meteoro fue descubierto gracias a las estaciones de detección de infrasonidos que se desplegaron durante la Guerra Fría para vigilar ensayos nucleares. También fue captado por los satélites de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y el satélite Himawari de la Agencia Meteorológica de Japón, cuyas fotos compartió en Twitter el meteorólogo Simon Proud.

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Kelly Fast, director del programa de observaciones de objetos cercanos a la Tierra de la NASA, ofreci√≥ los primeros detalles del evento en una conferencia en Texas. Aunque la Tierra es bombardeada constantemente por objetos provenientes del espacio exterior, un asteroide de este tama√Īo solo alcanza el planeta dos o tres veces cada 100 a√Īos.

Muy difíciles de encontrar

La NASA tiene el objetivo de encontrar el 90% de los objetos de m√°s de 140 metros que se acerquen a la Tierra a partir de 2020, pero las rocas de menor di√°metro seguir√°n siendo problema. Incapaces de causar un efecto global, estos objetos m√°s peque√Īos pueden provocar da√Īos materiales y lesiones si caen en √°reas pobladas, como ocurri√≥ en Cheli√°binsk hace seis a√Īos.

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En 2006, el Laboratorio de Propulsi√≥n a Chorro de la NASA propuso lanzar un telescopio de infrarrojos llamado NEOCam para estudiar este tipo de objetos, pero la misi√≥n a√ļn no tiene fecha de lanzamiento. Aunque los astr√≥nomos sean muy buenos calculando d√≥nde ocurrir√° el impacto de un asteroide conocido (lo hicieron en octubre de 2018 con un objeto de solo tres metros), localizar objetos peque√Īos antes de que alcancen la Tierra es otro cantar.