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Ciencia

Marte va a necesitar su propio internet y la NASA acaba de ponerlo en manos de Jeff Bezos. Blue Origin deberá conectar robots, naves y futuras tripulaciones con una red de 700 millones de dólares

La compañía deberá entregar un potente orbitador de telecomunicaciones antes de terminar 2028. La nueva infraestructura llevará imágenes, datos científicos y señales de navegación entre Marte y la Tierra, mientras la veterana red actual se acerca al final de su vida útil.
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Enviar un robot a Marte solo sirve si después puede contar lo que ha encontrado. Cada fotografía de Perseverance, cada medición de Curiosity y cada instrucción enviada desde la Tierra depende de una infraestructura invisible de orbitadores, antenas y estaciones terrestres que funciona como una gigantesca red interplanetaria.

La NASA quiere transformar esa conexión provisional en una infraestructura permanente. La agencia acaba de elegir a Blue Origin, la compañía espacial de Jeff Bezos, para desarrollar y operar la futura Mars Telecommunications Network: una red diseñada para transmitir grandes volúmenes de información y proporcionar servicios de navegación a las misiones que trabajen sobre Marte o alrededor del planeta.

El contrato tiene un valor máximo de aproximadamente 700 millones de dólares. Blue Origin deberá entregar el orbitador principal antes del 31 de diciembre de 2028 y la red tendrá que encontrarse operativa en Marte en 2030, según el anuncio oficial de la NASA.

No será simplemente un satélite: será el gran router de Marte

Marte va a necesitar su propio internet y la NASA acaba de ponerlo en manos de Jeff Bezos. Blue Origin deberá conectar robots, naves y futuras tripulaciones con una red de 700 millones de dólares
© NASA/JPL-Caltech.

El acuerdo exige que Blue Origin diseñe, fabrique, integre, lance y opere el sistema. Su pieza central será una nave de alto rendimiento situada en órbita marciana, capaz de recibir datos científicos, fotografías y señales de navegación para reenviarlos hacia la Tierra.

La propuesta presentada por la empresa se apoya en su plataforma espacial Blue Ring. El orbitador utilizará varios enlaces direccionales de alta velocidad y una cobertura más amplia destinada a mantener conectadas distintas regiones del planeta. Blue Origin también plantea desplegar pequeños satélites UHF en órbitas más bajas para comunicarse con rovers antiguos y acompañar futuras maniobras de entrada, descenso y aterrizaje.

Su sistema de propulsión combinará motores eléctricos y químicos. La compañía asegura que esta arquitectura podría transportar más de 1.000 kilos de carga útil e incorporar almacenamiento, procesamiento de datos e inteligencia artificial a bordo. En otras palabras, no se limitaría a reenviar información: también podría procesarla antes de mandarla a la Tierra.

La actual “internet marciana” depende de naves que llevan décadas trabajando

Marte va a necesitar su propio internet y la NASA acaba de ponerlo en manos de Jeff Bezos. Blue Origin deberá conectar robots, naves y futuras tripulaciones con una red de 700 millones de dólares
© Blue Origin.

Los rovers no suelen enviar directamente todos sus datos a la Tierra. Primero los transmiten mediante radio UHF a una nave que pasa sobre ellos. El orbitador almacena la información y después la manda hacia las grandes antenas terrestres.

La actual Mars Relay Network está formada por cuatro orbitadores de la NASA y la Agencia Espacial Europea. El problema es su edad. Mars Odyssey llegó en 2001 y Mars Reconnaissance Orbiter lo hizo en 2006. Ambos continúan siendo fundamentales, pero fueron diseñados mucho antes de que la NASA imaginara mantener simultáneamente numerosos robots, naves y futuros exploradores humanos en Marte.

Desde la órbita marciana, la información viajará hasta la Deep Space Network, la red de enormes antenas que la NASA mantiene en California, Madrid y Canberra. Su distribución permite continuar siguiendo las naves mientras la Tierra gira.

Blue Origin acaba de ganar una posición que será decisiva para llegar a Marte

La red no eliminará el retraso provocado por la distancia. Una señal puede tardar entre cuatro y 24 minutos en viajar entre ambos planetas, por lo que nadie conducirá un rover marciano en tiempo real. Lo que sí hará será aumentar el volumen de datos, reducir interrupciones y ofrecer más oportunidades diarias de contacto.

Para Blue Origin, el contrato representa algo más que otra misión. La empresa de Bezos ya no competirá únicamente por lanzar cohetes o construir módulos lunares: administrará una de las infraestructuras más estratégicas para la llegada de seres humanos a Marte.

SpaceX quiere llevar personas al planeta rojo. Blue Origin acaba de conseguir el sistema que permitirá que esas personas, sus vehículos y sus descubrimientos puedan llamar a casa.

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