Los productores de alimentos en Estados Unidos tienen tres años para eliminar completamente las grasas ‘trans’ de sus recetas. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) ha prohibido el uso de estas grasas en alimentación. ¿Por qué? Esto es lo que necesitas saber.

¿Qué son?

Las grasas ‘trans’ es una denominación genérica para un tipo de ácidos grasos insaturados ampliamente utilizados en la elaboración industrial de alimentos. Aunque están presentes en pequeñísimas dosis en alimentos naturales como la carne o la leche, su uso de forma masiva en cocina llegó con el descubrimiento de la hidrogenación.

La hidrogenación es el proceso por el que se crean, por ejemplo, las margarinas. Se trata de incorporar hidrógeno a aceites vegetales para convertirlos en una grasa sólida a temperatura ambiente, más estable, y con un punto de fusión más elevado. En definitiva, más práctica para cocinar alimentos en grandes cantidades.

¿Dónde se encuentran?

Las grasas trans están presentes sobre todo en algunos alimentos precocinados y preparados como la bollería industrial. Cualquier galleta o especialidad de pastelería envasada que incluye la expresión “grasas parcialmente hidrogenadas” lleva este tipo de grasas. Esta presente en pizzas y patatas congeladas, bollería industrial, galletas, platos precocinados... También es cierto que, en los últimos años, las principales compañías fabricantes de alimentos a escala industrial han ido eliminando paulatinamente las grasas trans de sus procesos.

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También es posible encontrar grasas ‘trans’ en alimentos naturales pero que han sido preparados con aceites que han perdido sus propiedades. Esto es especialmente habitual en frituras hechas con aceite reutilizado demasiadas veces o cuya temperatura ha sobrepasado los 180 grados, lo que rompe la estructura molecular de la grasa y la hidrogena parcialmente.

¿Por qué son perjudiciales?

Las grasas parcialmente hidrogenadas se llevan utilizando desde hace décadas en la producción industrial de alimentos. De hecho, al principio se creía que eran más saludables que las grasas naturales saturadas, como la mantequilla. Numerosos estudios posteriores, sin embargo, han demostrado que el abuso de grasas ‘trans’ es incluso más perjudicial que el abuso de grasas saturadas. Para empezar, no solo aporta lipoproteinas de baja densidad (lo que conocemos como colesterol malo), sino que reduce el porcentaje lipoproteinas de alta densidad (lo que se conoce popularmente como colesterol bueno).

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Entre los problemas de salud que causa el consumo excesivo de grasas ‘trans’, está la obesidad, el riesgo de padecer dolencias coronarias y vasculares, o diabetes de tipo II. Hasta se la ha relacionado con el deterioro cognitivo.

Por supuesto, estos problemas se refieren únicamente a las grasas ‘trans”. Aunque con moderación, el consumo de grasas es necesario para una dieta equilbrada. Existen incluso grasas saludables. Los ácidos grasos monoinsaturados, por ejemplo, ayudan a regular el colesterol, y están presentes en alimentos como el aguacate, algunos pescados, los frutos secos o el aceite de oliva crudo.

Un futuro libre de grasas ‘trans’

La FDA no es ni mucho menos la primera organización o país que decide regular en contra del uso de este tipo de grasas industriales. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda limitar su consumo. En la misma línea se pronuncia la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que emitió un informe en el que considera de interés para la salud pública el reducir el uso de grasas ‘trans’.

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Algunos países como Suiza, Islandia, Dinamarca o Argentina han prohibido su producción y venta también desde hace años. Desgraciadamente, la legislación comunitaria está bastante atrás en ese sentido. En España ni siquiera es obligatorio especificar el porcentaje de grasas parcialmente hidrogenadas que lleva un alimento. La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición explica que las cantidades de ácidos grasos trans en los alimentos en España son mínimas porque la industria ya las redujo. Asociaciones de consumidores como Facua cree que el etiquetado debería ser obligatorio, pero no se espera que la UE proceda a regularlas hasta por lo menos finales de 2015.

En México, por poner otro ejemplo, tampoco se ha establecido una normativa ni sobre reducción del uso de grasas ‘trans’ en la producción de alimentos, ni sobre su etiquetado. Pese a todo, es interesante que Estados Unidos, el país donde más comida basura se consume y con más altos índices de problemas de salud derivados de una dieta desequilibrada, decida tomar esta medida. Es posible que sirva para acelerar su regulación en otros países.

Fotos: VikaRayu, Jacques PALUT, Sebastian Duda y STANZI / Shutterstock

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