Más de medio siglo después de que los astronautas del Apolo 17 abandonaran la superficie lunar, Estados Unidos se prepara para repetir una hazaña que ninguna persona ha conseguido desde 1972. Pero esta vez el regreso será muy diferente. No habrá un único cohete encargado de realizar toda la misión, ni un módulo lunar esperando simplemente a sus tripulantes. El nuevo plan de la NASA implica varias naves, acoplamientos en el espacio y una competición entre dos de las empresas aeroespaciales más poderosas del mundo.
El 23 de octubre, la agencia espacial estadounidense presentó una actualización del programa Artemis que modifica sustancialmente cómo pretende llevar astronautas hasta la Luna en 2028. SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos, deberán demostrar cuál de sus sistemas está preparado para realizar el primer alunizaje tripulado del siglo XXI.
La decisión todavía no está tomada. Y los cambios revelan hasta qué punto la NASA está dispuesta a rediseñar sus misiones para cumplir un calendario cada vez más exigente.
La NASA tiene un nuevo plan: Starship podría llevar a Orión hasta la Luna

Uno de los cambios más importantes afecta a la Starship HLS, la versión lunar de la gigantesca nave de SpaceX. Según la nueva arquitectura presentada por la NASA, Starship ya no tendría que esperar a Orión en una órbita especial alrededor de la Luna. En su lugar, ambas naves se encontrarían en una órbita terrestre elevada y viajarían acopladas hasta nuestro satélite.
La maniobra resolvería una de las grandes limitaciones de Orión: su sistema de propulsión no permite realizar por sí solo todas las operaciones necesarias para entrar y salir de una órbita lunar baja conservando suficiente combustible para regresar a la Tierra.
Antes del encuentro, Starship tendría que repostar combustible en el espacio mediante varias operaciones de transferencia de propelentes. Una vez completado el viaje, dos de los cuatro astronautas pasarían al módulo lunar y descenderían hasta la superficie, mientras sus compañeros permanecerían en Orión.
El problema está en la complejidad logística. La NASA todavía no ha establecido públicamente una cifra definitiva de lanzamientos de Starship necesarios para preparar la misión. Y SpaceX deberá demostrar primero que puede transferir grandes cantidades de combustible criogénico entre naves en órbita.
Blue Origin ha encontrado una alternativa y podría adelantarse a SpaceX

Mientras SpaceX mantiene su apuesta por el repostaje orbital, Blue Origin ha simplificado radicalmente el funcionamiento de su módulo Blue Moon Mark 2. Su nueva propuesta contempla cuatro lanzamientos del cohete New Glenn. Uno transportaría el módulo lunar y los otros tres colocarían en órbita etapas de propulsión adicionales que se acoplarían para impulsar el conjunto hacia la Luna.
La principal diferencia es que Blue Origin pretende evitar las transferencias de combustible entre naves durante estas primeras misiones. En su lugar, las etapas funcionarían sucesivamente, separándose cuando agotaran sus reservas.
Como explica la NASA en su presentación oficial, esta arquitectura busca reducir la complejidad de las operaciones y facilitar el encuentro entre Blue Moon y Orión en una órbita lunar elíptica.
El cambio abre una posibilidad impensable hace unos años: que la empresa de Jeff Bezos sea finalmente la encargada de realizar el primer alunizaje de Artemis. Sin embargo, ninguna de las dos compañías tiene garantizada la misión. La elección dependerá de las pruebas, el desarrollo tecnológico y la seguridad demostrada por cada sistema.
Los astronautas llevarán trajes más ligeros, pero la fecha de 2028 sigue siendo un desafío

La NASA también ha decidido simplificar los nuevos trajes espaciales desarrollados por Axiom Space. La versión inicial, denominada Sortie Suit, tendrá aproximadamente la mitad de masa que el diseño original y permitirá realizar dos paseos lunares de unas dos horas cada uno.
El objetivo es acelerar su disponibilidad y reducir la complejidad de las primeras operaciones sobre la superficie. Antes de llegar a ese momento, Artemis III deberá probar en 2027 los acoplamientos de Orión con los módulos de SpaceX y Blue Origin en órbita terrestre. Posteriormente, las compañías deberán completar demostraciones adicionales, incluidas pruebas lunares no tripuladas, antes de transportar astronautas.
La NASA mantiene oficialmente el objetivo de realizar Artemis IV a comienzos de 2028, aunque reconoce que la selección del módulo lunar dependerá de su preparación. También contempla una segunda oportunidad de alunizaje con Artemis V ese mismo año.
No obstante, los desafíos técnicos siguen siendo importantes. Las transferencias de combustible de SpaceX, las etapas de propulsión de Blue Origin, los nuevos trajes y la coordinación entre distintos vehículos todavía tienen que superar pruebas decisivas.
La última vez que unos seres humanos caminaron sobre la Luna, la NASA desarrollaba prácticamente todos los elementos fundamentales de la misión dentro de un mismo programa industrial. Ahora depende de una arquitectura mucho más distribuida, en la que distintas compañías compiten por resolver problemas tecnológicos inéditos.
La pregunta ya no es solamente cuándo volveremos a pisar la Luna, sino qué nave conseguirá llevarnos hasta allí.