Japón enfrenta una creciente preocupación por el suministro de un material que resulta indispensable para algunas de sus industrias más avanzadas. Se trata del itrio, un elemento perteneciente al grupo de las tierras raras cuya disponibilidad depende en gran medida de China. Las restricciones a su exportación han provocado una reducción de las reservas japonesas y encendido las alarmas sobre posibles interrupciones en la producción.
Según informó Financial Times, funcionarios japoneses y representantes del sector industrial advierten que las existencias podrían resultar insuficientes en cuestión de meses. Si Pekín no flexibiliza sus controles comerciales o aparecen proveedores alternativos, los primeros problemas de abastecimiento podrían registrarse antes de finalizar 2026.
¿Qué es el itrio y por qué resulta tan importante para Japón?
El itrio es un metal utilizado en aplicaciones industriales que requieren materiales capaces de resistir condiciones extremas. Aunque no suele ser conocido fuera del ámbito científico, desempeña un papel importante en numerosos procesos tecnológicos.
Uno de sus principales usos se encuentra en la fabricación de recubrimientos cerámicos resistentes a temperaturas elevadas, empleados para proteger componentes de motores de aviones. También se utiliza en determinados sensores de oxígeno de automóviles y en revestimientos de equipos destinados a producir semiconductores.
Su importancia radica en las propiedades específicas que aporta a estos materiales. Por eso, reemplazarlo por otros elementos no siempre es técnicamente viable ni económicamente sencillo.
La escasez podría afectar a fabricantes de automóviles, componentes aeronáuticos y equipos tecnológicos, especialmente si los inventarios continúan disminuyendo.
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China restricts exports of seven rare earth metals to all countries. pic.twitter.com/2oqBGZYRGf
— Globe Eye News (@GlobeEyeNews) April 7, 2025
China controla el mercado y los precios se disparan
China domina buena parte de la producción y el procesamiento mundial de tierras raras, una posición que le otorga una influencia considerable sobre las cadenas de suministro internacionales.
En abril de 2025, Pekín introdujo controles sobre las exportaciones de determinados productos de siete elementos de tierras raras, incluido el itrio. Estas medidas obligan a los exportadores a obtener autorizaciones especiales para comercializar los materiales afectados.
Las consecuencias ya se reflejan en las cifras. Según datos aduaneros chinos recogidos por AFP, las exportaciones de óxido de itrio a Japón pasaron de 51.000 kilogramos en septiembre de 2025 a apenas 4.000 kilogramos en septiembre de 2026.
El impacto también se observa en los precios. De acuerdo con estimaciones de Argus citadas por Financial Times, el kilogramo de óxido de itrio alcanza aproximadamente los 1.150 dólares fuera de China, mientras que dentro del país cuesta alrededor de nueve dólares.
Esto representa un incremento de 179 veces respecto de los valores internacionales de hace dos años.
Japón busca ayuda de Estados Unidos para evitar una crisis industrial
Frente a esta situación, Tokio solicitó la colaboración de Washington para intentar conseguir que China flexibilice sus restricciones comerciales.
El problema también afecta a Estados Unidos, ya que parte de su industria de defensa utiliza componentes japoneses que contienen itrio.
Según informó Reuters, representantes gubernamentales y empresariales de ambos países mantuvieron una reunión el 10 de septiembre de 2026 para analizar las dificultades relacionadas con el abastecimiento de minerales críticos.
La tensión comercial se produce además en un contexto de deterioro de las relaciones diplomáticas entre China y Japón, especialmente por sus diferencias respecto de Taiwán.
Una escasez que podría afectar a la industria mundial
Aunque Japón todavía dispone de reservas, la preocupación principal es el tiempo que necesitaría para encontrar alternativas.
Desarrollar nuevas fuentes de suministro, aumentar el reciclaje o adaptar procesos industriales requiere inversiones y cambios que difícilmente puedan completarse en unos pocos meses.
Por ahora, el desabastecimiento generalizado sigue siendo un riesgo y no una situación consumada. Sin embargo, la crisis del itrio demuestra cómo las decisiones comerciales sobre un solo material pueden amenazar industrias enteras, desde la fabricación de automóviles hasta la producción de aviones y semiconductores.
El desafío para Japón no consiste únicamente en superar los próximos meses, sino en reducir una dependencia estratégica que podría volver a generar problemas en el futuro.