Image: wyinoue (Flickr)

Si alguna vez te has quejando de que hace tanto calor que no puedes pensar, podr√≠as tener raz√≥n. Un nuevo estudio realizado por la Facultad de Salud P√ļblica TH Chan de la Universidad de Harvard publicado esta semana revela que las personas tardan m√°s y toman peores decisiones si hace calor en su entorno.

Para realizar el estudio, investigadores analizaron el rendimiento de 44 estudiantes en Boston que estaban viviendo en condiciones distintas durante una ola de calor. Un grupo de estudiantes vivía en residencias más nuevas con aire condicionado mientras que el otro vivía en residencias construidas entre 1930 y 1950 sin aire acondicionado.

La investigación, que se realizó a lo largo de 12 días consecutivos, requería que los estudiantes hicieran una serie de pruebas cognitivas en sus dormitorios utilizando su teléfono móvil. Cada día, los estudiantes tuvieron que completar la prueba justo después de despertarse.

La primera prueba, que consist√≠a en identificar el color de las palabras en la pantalla, med√≠a la velocidad cognitiva y el control inhibitorio. Por otro lado, la segunda prueba ‚ÄĒ que consist√≠a de preguntas b√°sicas sobre la aritm√©tica ‚ÄĒse utiliz√≥ para analizar, de nuevo, la velocidad cognitiva y tambi√©n la memoria funcional.

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Durante la ola de calor, los investigadores encontraron que los estudiantes que vivían en las residencias sin aire acondicionado tuvieron peores notas en las pruebas que los que tenían aire acondicionado. Los estudiantes sin aire acondicionado tardaron un 13.4% más de tiempo en contestar en las pruebas sobre el color de las palabras y sacaron notas un 13.3% inferiores en pruebas aritméticas de sumar y restar.

Los resultados en su conjunto demostraron que los estudiantes con aire acondicionado no solamente respondían más rápido, sino que respondían más preguntas correctamente. Curiosamente, la diferencia más significativa entre los dos grupos ocurrió cuando las temperaturas de fuera empezaron a bajar. 

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‚ÄúLas temperaturas de los interiores a menudo siguen subiendo a√ļn despu√©s de que bajen las temperaturas de fuera, lo cual crea una falsa impresi√≥n de que el peligro ya ha pasado, pero en realidad, esta ‚Äėola de calor en el interior‚Äô continua‚ÄĚ, dijo Joseph Allen, codirector del Centro de Clima, Salud y el Entorno Global (CHANGE) y autor del estudio.¬†

Allen afirma que en las regiones del mundo con un clima fr√≠o, los edificios fueron dise√Īados con el objetivo de retener el calor. Por lo tanto, no es tan f√°cil que estos edificios se enfr√≠en en los d√≠as calorosos, lo cual crea una ola de calor en el interior.

El estudio fue publicado en el diario científico PLOS Medicine en julio como parte de una edición especial sobre el cambio climático y la salud.

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Los autores del estudio afirman que los resultados muestran la necesidad de crear soluciones de dise√Īo sostenibles para mitigar los efectos del calor extremo.¬†

‚ÄúLa mayor√≠a de las investigaciones sobre los efectos de salud relacionadas al calor se han realizado con poblaciones vulnerables, como las personas mayores, lo cual crea la percepci√≥n que la poblaci√≥n general no corre riesgos durante las olas de calor‚ÄĚ, declar√≥ Jose Guillermo Cede√Īo-Laurent, un investigador en la Facultad TH Chan y el autor principal del estudio.

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Cede√Īo-Laurent a√Īadi√≥ que su equipo decidi√≥ analizar a estudiantes para el estudio para corregir este punto ciego.

‚ÄúConocer los riesgos a los que se enfrentan las diferentes poblaciones es muy importante ya que en muchos ciudades, como Boston, se proyecta que el n√ļmero de olas de calor incrementar√° debido al cambio clim√°tico‚ÄĚ, dijo Cede√Īo-Laurent. [Harvard T.H. Chan School of Public Health]