El 12 de junio fue un día especialmente significativo para SpaceX. Mientras sus acciones comenzaban a cotizar por primera vez en el Nasdaq, un Falcon 9 despegaba desde Cabo Cañaveral con otros 29 satélites Starlink a bordo. Era la misión número 650 del principal cohete de la compañía y el lanzamiento número 68 que realizaba durante 2026.
Ese mismo día, un recuento independiente reveló que la empresa de Elon Musk acababa de cruzar una frontera todavía más llamativa: SpaceX ya había lanzado por sí sola más satélites que todos los demás países, agencias y compañías juntos desde el comienzo de la era espacial.
Según el análisis publicado por el inversor y antiguo ejecutivo aeroespacial Christian Keil, SpaceX acumulaba 15.262 satélites lanzados, frente a los 15.138 enviados por el resto del mundo desde que la Unión Soviética colocó el Sputnik 1 en órbita en 1957. Los cálculos se apoyan en los registros del catálogo espacial mantenido por el astrónomo Jonathan McDowell.
El récord es real, pero no significa que haya 15.262 satélites de SpaceX funcionando

La cifra representa el número acumulado de satélites transportados por los cohetes de SpaceX, incluidos los pertenecientes a Starlink y los dispositivos de clientes comerciales, científicos o gubernamentales. No indica cuántos continúan actualmente operativos ni cuántos permanecen todavía en órbita.
Una parte de los primeros Starlink ya reingresó en la atmósfera, fue retirada deliberadamente o dejó de prestar servicio. También existen satélites lanzados por SpaceX que pertenecen a otras compañías y organizaciones.
De acuerdo con las estadísticas actualizadas por Jonathan McDowell, el 15 de junio había 10.634 Starlink activos en órbita, frente a un total mundial de 16.019 cargas útiles activas. Esto significa que la constelación de SpaceX representa por sí sola alrededor de dos tercios de todos los satélites operativos alrededor de la Tierra.
El récord tampoco incluye etapas de cohetes, fragmentos de misiones o residuos orbitales. Se refiere exclusivamente a cargas útiles clasificadas como satélites, una distinción importante en un entorno donde permanecen catalogados decenas de miles de objetos artificiales.
Starlink convirtió cada cohete en un transporte para decenas de satélites
La explicación principal está en Starlink. SpaceX comenzó a desplegar su constelación de internet a gran escala en 2019 y desde entonces ha realizado lanzamientos con grupos de veinte, veinticinco o incluso veintinueve satélites dentro de una sola misión.
Según el recuento publicado por Space.com, para el 18 de junio de 2026 la compañía había lanzado 12.318 satélites Starlink. Es decir, alrededor de cuatro de cada cinco satélites enviados por SpaceX pertenecían a su propia red de comunicaciones.
La frecuencia de las misiones explica el resto. En su presentación para inversores previa a la salida a Bolsa, SpaceX confirmó que realizó 165 lanzamientos de la familia Falcon durante 2025, todos ellos con el Falcon 9. Aproximadamente tres de cada cuatro estuvieron relacionados con Starlink.
El Falcon 9 fue diseñado para recuperar su primera etapa y utilizarla nuevamente. Esta capacidad permite que un mismo propulsor vuele en numerosas ocasiones, reduciendo el tiempo necesario para fabricar vehículos completamente nuevos entre cada misión.
El 12 de junio, por ejemplo, la primera etapa utilizada para desplegar los 29 Starlink aterrizó en una plataforma marítima unos ocho minutos después del despegue. Esa maniobra representó la recuperación número 623 de un propulsor de SpaceX.
La empresa no inventó los satélites pequeños ni los lanzamientos múltiples, pero convirtió ambos elementos en una operación industrial. El resultado es una cadencia que ningún programa espacial estatal o empresa privada había sostenido anteriormente.
Lanzar más satélites no es lo mismo que haber realizado más misiones espaciales
El récord puede llevar a otra confusión. SpaceX no ha ejecutado más lanzamientos orbitales que el resto de la humanidad ni ha enviado más cohetes al espacio que todas las demás potencias combinadas.
Una sola misión del Falcon 9 puede desplegar cerca de treinta Starlink, mientras que buena parte de los lanzamientos históricos transportaba una única carga útil. Por eso, el número de satélites creció mucho más rápido que el de cohetes.
El lanzamiento del 12 de junio fue el vuelo número 650 del Falcon 9. En comparación, las bases de datos históricas registran más de 7.300 intentos de lanzamiento orbital realizados en todo el mundo desde 1957.
La diferencia revela un cambio profundo en la manera de utilizar la órbita baja. Durante buena parte de la era espacial, los satélites eran máquinas grandes, costosas y desarrolladas de forma individual durante años. Las megaconstelaciones funcionan con miles de unidades relativamente pequeñas que se renuevan y reemplazan de manera continua.
SpaceX ha construido simultáneamente el cohete, los satélites y el servicio que justifica lanzarlos. Esa integración evita que la compañía dependa únicamente de clientes externos para mantener su ritmo.
La ventaja aumentará mientras Starlink siga creciendo

El número de satélites de SpaceX seguirá aumentando incluso si la empresa se limita a ejecutar los planes que ya tiene autorizados. En enero de 2026, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos permitió a SpaceX desplegar otros 7.500 dispositivos de segunda generación. La autorización elevó hasta 15.000 satélites el tamaño permitido de esa fase de Starlink, aunque la compañía había solicitado una constelación todavía mayor.
La FCC estableció además varios requisitos relacionados con la prevención de colisiones y la retirada de los dispositivos al terminar su vida útil. SpaceX deberá desplegar la mitad de los satélites adicionales antes de diciembre de 2028 y completar el resto antes de diciembre de 2031.
Esto no significa que las 15.000 unidades estarán activas simultáneamente ni que todas se sumarán de forma permanente a las actuales. Los satélites de órbita baja tienen una vida limitada y deben ser reemplazados periódicamente, por lo que una parte importante de los futuros lanzamientos servirá para renovar la red.
El dominio de SpaceX, por tanto, no depende únicamente de expandir Starlink. También necesita mantener una cadena continua de sustituciones, algo que garantiza una demanda interna de lanzamientos durante años.
Starship podría llevar la escala a un nivel todavía más difícil de imaginar
El siguiente salto dependerá de Starship. SpaceX presenta su nuevo vehículo como un sistema completamente reutilizable capaz de transportar más de 100 toneladas métricas a la órbita, una capacidad muy superior a la del Falcon 9. Sin embargo, el cohete todavía se encuentra en desarrollo y debe demostrar que puede operar con la frecuencia y reutilización prometidas.
La compañía también ha vinculado Starship con un proyecto mucho más especulativo: trasladar capacidad de computación para inteligencia artificial al espacio. Según informó Reuters, SpaceX busca autorización regulatoria para una red que podría alcanzar hasta un millón de satélites dedicados al procesamiento orbital y pretende realizar las primeras demostraciones hacia finales de 2027.
Esto no significa que vaya a desplegar inmediatamente un millón de centros de datos. Se trata de una solicitud máxima y de un plan cuya viabilidad económica, térmica y operativa todavía debe ser demostrada.
Aun sin esos proyectos, el récord actual ya refleja una transformación histórica. SpaceX tardó menos de ocho años desde los primeros despliegues operativos de Starlink en superar el número de satélites lanzados por el resto del mundo durante casi siete décadas.
No es todavía la empresa que ha enviado más cohetes que toda la humanidad. Pero ha conseguido algo que hace pocos años habría parecido igualmente improbable: convertir la fabricación y el lanzamiento de satélites en una actividad repetitiva, masiva y suficientemente rápida como para alterar por sí sola las estadísticas de toda la era espacial.