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Ciencia

Los científicos creían haber resuelto uno de los grandes misterios de Stonehenge: de dónde salió una piedra de seis toneladas. Un nuevo estudio acaba de echar por tierra su principal explicación

Una nueva investigación geológica cuestiona el supuesto origen escocés de la Piedra del Altar de Stonehenge. Tras analizar sus minerales y composición química, los científicos descubrieron que el misterio sigue sin resolverse.
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Stonehenge lleva miles de años desconcertando a arqueólogos, historiadores y geólogos. Sus gigantescos bloques de piedra fueron trasladados y colocados por comunidades neolíticas que no disponían de maquinaria moderna, pero todavía existen preguntas fundamentales sobre cómo consiguieron hacerlo. Una de ellas parecía haberse resuelto hace apenas dos años: los científicos anunciaron que una enorme piedra situada en el centro del monumento procedía de Escocia, a cientos de kilómetros de distancia. Ahora, una nueva investigación acaba de poner aquella conclusión en duda.

La protagonista es la Piedra del Altar, un bloque de arenisca de aproximadamente 4,9 metros de longitud y seis toneladas de peso que permanece parcialmente enterrado en el corazón de Stonehenge. Durante casi un siglo se creyó que procedía de Gales, hasta que un estudio de 2024 señaló una región del noreste de Escocia como su origen más probable.

Sin embargo, un equipo internacional ha vuelto a examinar su composición con técnicas geológicas más completas y encontró un problema inesperado: las rocas analizadas en aquella región escocesa no coinciden con las características del monumento.

El descubrimiento fue anunciado el 5 de noviembre de 2026 por la Universidad de South Wales y publicado en el Journal of the Geological Society.

Una piedra de seis toneladas que pudo recorrer cientos de kilómetros antes de llegar a Stonehenge

Los científicos creían haber resuelto uno de los grandes misterios de Stonehenge: de dónde salió una piedra de seis toneladas. Un nuevo estudio acaba de echar por tierra su principal explicación
La composición mineral de las rocas permite comparar materiales de distintos yacimientos geológicos. El nuevo estudio utilizó diversas técnicas para elaborar una huella geoquímica de la Piedra del Altar. © Professor Nick Pearce / Universidad de Aberystwyth (2026).

La Piedra del Altar es diferente de los grandes bloques verticales que forman la silueta característica del monumento. Se encuentra tumbada, parcialmente hundida en el terreno, bajo otras enormes piedras que pertenecen al Gran Trilito.

En 2024, un equipo científico analizó diminutos cristales minerales conservados en fragmentos de la roca. Sus edades apuntaban hacia la cuenca de Orcadia, una región geológica que comprende parte del noreste de Escocia.

Aquella conclusión implicaba que los constructores neolíticos podrían haber transportado una piedra de seis toneladas durante unos 700 kilómetros, posiblemente mediante una combinación de desplazamientos terrestres y marítimos.

El nuevo equipo, encabezado por Duncan Pirrie, decidió comprobar esa hipótesis mediante una investigación que combinó sedimentología, mineralogía, composición química y análisis isotópicos.

Los científicos estudiaron fragmentos conservados en museos, realizaron mediciones directas de las superficies expuestas del monumento y compararon sus resultados con aproximadamente 70 muestras geológicas procedentes de Escocia.

Ninguna de las zonas examinadas presentó una coincidencia completa con la Piedra del Altar.

El nuevo análisis descarta varias regiones, pero hace todavía más misterioso el origen del monumento

Los científicos creían haber resuelto uno de los grandes misterios de Stonehenge: de dónde salió una piedra de seis toneladas. Un nuevo estudio acaba de echar por tierra su principal explicación
La Piedra del Talón se alza frente al círculo principal de Stonehenge, envuelto por la niebla matinal. El monumento fue construido durante distintas etapas del Neolítico y la Edad del Bronce. © English Heritage.

Una de las pistas más importantes apareció al examinar minerales presentes en cantidades diminutas. Los investigadores identificaron espinela cromífera, relativamente escasa en varias de las formaciones del noreste escocés que se habían propuesto como posibles fuentes.

También encontraron diferencias en los minerales arcillosos y en las concentraciones de bario. Cuando combinaron estas características, las principales zonas candidatas dejaron de encajar.

Según explica la Universidad de Aberystwyth, los resultados permiten reducir considerablemente las posibilidades, aunque todavía no identifican una cantera definitiva.

El estudio no demuestra que la Piedra del Altar nunca pudiera haber llegado desde alguna región escocesa. Lo que cuestiona es que proceda de las formaciones concretas del noreste que se habían considerado más prometedoras.

Los científicos creían haber resuelto uno de los grandes misterios de Stonehenge: de dónde salió una piedra de seis toneladas. Un nuevo estudio acaba de echar por tierra su principal explicación
La Piedra del Altar permanece parcialmente enterrada bajo dos enormes bloques del monumento. Su composición geológica no coincide completamente con las zonas del noreste de Escocia examinadas hasta ahora. © Professor Nick Pearce / Universidad de Aberystwyth (2026).

Otras regiones de Escocia, el norte de Inglaterra e incluso Irlanda continúan entre las posibilidades que deberán investigarse.

El problema tiene consecuencias históricas importantes. Si los arqueólogos consiguen localizar el origen exacto de la roca, podrán estudiar las rutas utilizadas para transportarla y comprender mejor las relaciones entre distintas comunidades neolíticas.

Como recoge Smithsonian Magazine, el nuevo análisis no resuelve el misterio, pero proporciona una identificación geológica mucho más precisa de lo que los investigadores necesitan encontrar.

La paradoja es extraordinaria: cuanto más sabemos sobre la composición de Stonehenge, menos seguros estamos de dónde procedía una de sus piedras más importantes. Y después de miles de años, el lugar donde comenzó el viaje de aquel bloque de seis toneladas continúa siendo desconocido.

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