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Ciencia

Japón trajo a la Tierra fragmentos de un asteroide de 4.500 millones de años y encontró algo extraordinario. En su interior estaban las cinco moléculas que forman el alfabeto genético de la vida

Un análisis de muestras del asteroide Ryugu reveló las cinco bases nitrogenadas del ADN y el ARN. El hallazgo refuerza la hipótesis de que los ingredientes químicos de la vida llegaron a la Tierra desde el espacio.
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En diciembre de 2020, una pequeña cápsula procedente del espacio aterrizó en el desierto australiano. En su interior había unos cinco gramos de rocas y polvo recogidos a millones de kilómetros de la Tierra, en la superficie del asteroide Ryugu. Parecían fragmentos oscuros y corrientes, pero conservaban información química de los primeros tiempos del sistema solar. Su análisis acabaría revelando una coincidencia extraordinaria con la biología terrestre.

Un equipo de científicos japoneses identificó en aquellas muestras las cinco bases nitrogenadas que utilizan el ADN y el ARN para almacenar información genética. El descubrimiento, publicado en marzo de 2026 en Nature Astronomy, refuerza una hipótesis que lleva décadas fascinando a los investigadores: algunos ingredientes fundamentales para el surgimiento de la vida pudieron formarse en el espacio y llegar a nuestro planeta transportados por asteroides.

Los investigadores encontraron las cinco letras del ADN y el ARN en rocas que nunca habían estado expuestas a la vida terrestre

Japón trajo a la Tierra fragmentos de un asteroide de 4.500 millones de años y encontró algo extraordinario. En su interior estaban las cinco moléculas que forman el alfabeto genético de la vida
Fotografía del asteroide Ryugu obtenida por la nave Hayabusa2. Este cuerpo primitivo conserva materiales formados durante las primeras etapas del sistema solar y podría ayudar a explicar el origen de las moléculas prebióticas. © JAXA / Universidad de Tokio.

La misión Hayabusa2, de la agencia espacial japonesa JAXA, visitó Ryugu entre 2018 y 2019 para recoger muestras directamente de su superficie. A diferencia de muchos meteoritos encontrados en nuestro planeta, estos materiales fueron transportados y conservados mediante procedimientos destinados a minimizar la contaminación. Según el estudio original publicado en Nature Astronomy, el equipo dirigido por Toshiki Koga identificó adenina, guanina, citosina, timina y uracilo en dos muestras diferentes del asteroide.

Estas cinco sustancias constituyen el conjunto de bases nitrogenadas utilizadas en el material genético terrestre. El ADN emplea adenina, guanina, citosina y timina, mientras que el ARN utiliza uracilo en lugar de timina.

Hasta entonces, los análisis de Ryugu habían confirmado la presencia de uracilo, anunciada en 2023. Ahora, mediante técnicas analíticas de alta sensibilidad, los investigadores consiguieron identificar las otras cuatro bases.

De acuerdo con el comunicado del instituto japonés JAMSTEC, la investigación también comparó estos resultados con materiales del asteroide Bennu y los meteoritos Murchison y Orgueil.

Encontraron una diferencia interesante: Ryugu contiene proporciones aproximadamente equilibradas de purinas y pirimidinas, las dos grandes familias de bases nitrogenadas. En otros materiales extraterrestres, una familia predomina sobre la otra.

Los científicos relacionaron esas variaciones con las condiciones químicas de los cuerpos originales, especialmente con la abundancia de amoníaco. Esto sugiere que las bases nitrogenadas pudieron formarse mediante procesos químicos naturales que no requieren organismos vivos.

El descubrimiento podría explicar cómo llegaron los ingredientes de la vida a la Tierra primitiva

Japón trajo a la Tierra fragmentos de un asteroide de 4.500 millones de años y encontró algo extraordinario. En su interior estaban las cinco moléculas que forman el alfabeto genético de la vida
Muestras A0480 y C0370 del asteroide Ryugu analizadas por los científicos japoneses. Los estudios químicos confirmaron la presencia de adenina, guanina, citosina, timina y uracilo en el material extraterrestre. © Toshiki Koga y colaboradores / JAMSTEC / Nature Astronomy (2026).

Hace unos 4.500 millones de años, el sistema solar estaba repleto de pequeños cuerpos rocosos que chocaban entre sí y contra los planetas en formación. Algunos contenían agua, compuestos orgánicos y sustancias capaces de participar en reacciones químicas complejas.

Una de las grandes preguntas sobre el origen de la vida es si la Tierra fabricó todos sus componentes fundamentales o si recibió parte de ellos desde el espacio. Según explicó Nature Astronomy al presentar la investigación, las diferencias químicas entre asteroides permiten comprender cómo sus ambientes originales pudieron favorecer la formación de moléculas prebióticas.

La importancia de Ryugu reside en que proporciona muestras extraterrestres bien documentadas, cuya procedencia conocemos con precisión. Sin embargo, encontrar bases nitrogenadas no equivale a descubrir ADN, ARN ni organismos extraterrestres. Estas moléculas son solamente parte de los ingredientes necesarios para construir sistemas biológicos capaces de almacenar información y reproducirse.

Como señaló ScienceDaily en su cobertura del 3 de noviembre de 2026, la presencia de las cinco bases en distintos materiales espaciales indica que podrían haber estado ampliamente distribuidas durante las primeras etapas del sistema solar.

Eso cambia la perspectiva sobre nuestro propio origen. Si los componentes químicos utilizados por la vida terrestre podían surgir en asteroides alejados del planeta, entonces la Tierra primitiva quizá recibió un suministro constante de moléculas orgánicas mediante impactos.

Todavía desconocemos cómo aquellas sustancias pudieron organizarse hasta formar los primeros sistemas vivos. Ningún experimento ha reconstruido completamente ese proceso. Pero el descubrimiento aporta una pieza fundamental del rompecabezas: las moléculas que hoy permiten almacenar nuestra información genética ya existían fuera de la Tierra mucho antes de que aparecieran los primeros seres vivos conocidos.

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