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El oso pardo vuelve a conquistar España: recuperó 17.000 kilómetros cuadrados, pero los científicos advierten un problema

Después de estar al borde de la extinción, el oso pardo cantábrico consiguió recuperar gran parte de su territorio en el noroeste de España. Sin embargo, una investigación del CSIC revela que las hembras con crías no se están expandiendo al mismo ritmo, lo que plantea nuevos desafíos para la supervivencia de la especie.
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El oso pardo cantábrico está protagonizando una de las recuperaciones más importantes de la fauna ibérica. Después de décadas de disminución y de haber estado cerca de desaparecer durante los años noventa, estos grandes mamíferos comenzaron a recuperar territorios que habían perdido.

Una investigación de la Estación Biológica de Doñana, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), documentó que su área de distribución llegó a alcanzar aproximadamente 17.000 kilómetros cuadrados.

El estudio, publicado en la revista Conservation Science and Practice, analizó cómo cambió la presencia de estos animales desde 1982 y reveló que su recuperación esconde un problema: los osos se expanden, pero sus principales zonas reproductivas permanecen mucho más concentradas.

De estar al borde de la extinción a recuperar miles de kilómetros

Durante gran parte del siglo XX, la población de osos pardos de la cordillera Cantábrica sufrió una fuerte disminución debido a diferentes presiones ambientales y humanas. La situación se volvió especialmente preocupante durante los años noventa, cuando se registraron algunos de los niveles poblacionales más bajos.

Sin embargo, la tendencia comenzó a cambiar gracias a las medidas de conservación y a la recuperación de determinadas áreas naturales. Los investigadores analizaron tres períodos comprendidos entre 1982 y 2012, además de evaluar la expansión posterior.

Sus resultados muestran que el territorio ocupado se redujo aproximadamente un 25 % entre los primeros períodos estudiados, pero después experimentó un crecimiento del 70 %.

Uno de los avances más importantes fue la recuperación de conexiones entre las poblaciones occidental y oriental, que durante décadas habían permanecido aisladas.

El oso pardo vuelve a conquistar España: recuperó 17.000 kilómetros cuadrados, pero los científicos advierten un problema
© Fundación Oso Pardo – Youtube.

El problema: las osas con crías no avanzan al mismo ritmo

Aunque la expansión territorial representa una noticia positiva, los científicos identificaron una diferencia fundamental entre los movimientos de machos y hembras.

Los machos jóvenes suelen recorrer mayores distancias y colonizar nuevos territorios. En cambio, las hembras tienden a establecerse cerca de las zonas donde nacieron, lo que limita la expansión geográfica de la reproducción.

El estudio encontró que, mientras aumentaba considerablemente el área de presencia general, las zonas utilizadas por hembras con crías crecían mucho menos y mantenían dos núcleos reproductivos diferenciados.

Esta situación significa que encontrar osos en nuevos territorios no garantiza que allí existan poblaciones reproductoras estables.

Los planes de protección no cubren todo el territorio recuperado

Otro problema identificado por los investigadores está relacionado con las medidas de conservación. Los planes de recuperación establecidos por las comunidades autónomas españolas cubrían aproximadamente el 50 % del territorio de presencia documentado.

Esto significa que parte de las zonas recientemente ocupadas podría contar con menos recursos destinados a vigilancia, conservación del hábitat y prevención de conflictos. La expansión también puede incrementar los encuentros con actividades humanas, especialmente la ganadería, los cultivos y la apicultura.

Por eso, los especialistas consideran necesario actualizar las estrategias de protección a medida que cambia la distribución de los animales.

Una recuperación que todavía necesita protección

El regreso del oso pardo demuestra que las políticas de conservación pueden contribuir a recuperar especies amenazadas.

Sin embargo, su supervivencia a largo plazo depende de mucho más que ampliar el territorio ocupado. Los investigadores destacan la importancia de proteger las zonas reproductivas, mantener la conectividad entre poblaciones y prevenir conflictos con las comunidades rurales.

La recuperación del oso pardo cantábrico es un avance importante, pero su expansión territorial todavía no garantiza que la especie haya dejado atrás todos sus riesgos.

 

 

Fuente: Xataka.

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