La NASA está buscando poetas, cineastas, músicos, escritores y documentalistas capaces de contar sus próximas misiones desde una perspectiva distinta a la habitual. La idea no es sustituir el trabajo de ingenieros, científicos o periodistas, sino permitir que diferentes creadores se introduzcan temporalmente en algunos programas de la agencia y transformen esa experiencia en películas, libros, canciones, poemas u otros proyectos destinados al público.
La convocatoria fue publicada el 21 de mayo bajo el nombre de Announcement for Proposals for Partnership Agreements for Embedded Creators. Según indica la NASA, esta primera ronda permitirá establecer acuerdos con hasta diez socios creativos interesados en seguir el programa Artemis, el desarrollo de una futura base lunar, la propulsión nuclear espacial, las investigaciones aeronáuticas u otras iniciativas propuestas por los propios candidatos.
Sin embargo, hay dos matices importantes. Los seleccionados no recibirán dinero de la agencia y tampoco viajarán a la Luna. La colaboración ofrece acceso temporal y controlado a instalaciones, personal y materiales de la NASA, mientras que cada creador deberá financiar y distribuir su propio trabajo.
La convocatoria no se limita a Artemis III

Aunque buena parte de la atención se concentró en el regreso humano a la Luna, la convocatoria no está diseñada exclusivamente para documentar Artemis III. Los candidatos pueden presentar proyectos relacionados con distintas áreas de trabajo de la NASA.
De acuerdo con el documento oficial, las opciones incluyen el programa Artemis, la futura Moon Base, la misión de propulsión nuclear Space Reactor-1 Freedom, los proyectos aeronáuticos y cualquier otra iniciativa que resulte viable para la agencia. La propuesta debe explicar qué programa se desea seguir, cuál será el resultado creativo y qué acceso concreto necesita el participante.
También es necesario corregir una confusión sobre el nuevo calendario lunar. Artemis III ya no será la misión que devolverá astronautas a la superficie. Según explica actualmente la NASA, el vuelo de 2027 llevará a cuatro tripulantes a la órbita terrestre baja para probar encuentros y acoplamientos entre la nave Orion y uno o ambos sistemas comerciales de alunizaje. Esa demostración debe reducir riesgos antes de los intentos de descenso previstos a partir de Artemis IV en 2028.
Por tanto, un creador que elija Artemis III documentaría la preparación y ejecución de una prueba orbital decisiva para las futuras misiones lunares, no un alunizaje tripulado.
Qué ofrece realmente la NASA a los artistas seleccionados
La expresión “creadores integrados” puede sugerir una convivencia prolongada con los equipos de la misión, pero el acceso será bastante más limitado.
Tal como detalla la convocatoria, la NASA contempla facilitar visitas a instalaciones, entrevistas con especialistas y periodos de observación controlados. Cada proyecto puede solicitar hasta 14 días laborables de acceso, consecutivos o repartidos, aunque la duración final dependerá de la seguridad, las operaciones de la misión y la disponibilidad del personal de asuntos públicos.
Los participantes permanecerán acompañados por un responsable de comunicación mientras se encuentren dentro de las instalaciones. Además, algunas tecnologías, zonas o conversaciones podrían quedar excluidas por motivos de seguridad, propiedad industrial o controles estadounidenses sobre la exportación de tecnología.
La agencia también ayudará a identificar imágenes, vídeos, documentos y otros materiales públicos que puedan incorporarse a las obras. Podrá revisar el contenido para comprobar su precisión técnica y el uso correcto de nombres, logotipos o emblemas, pero no ejercerá control editorial ni actuará como productora o distribuidora. La propiedad del contenido original seguirá perteneciendo al creador.
La NASA no pagará los documentales, poemas o canciones

La convocatoria funciona mediante acuerdos no reembolsables de la Ley del Espacio. Esto significa que no habrá una transferencia de dinero entre la NASA y los seleccionados: la agencia asumirá los recursos necesarios para facilitar su participación, mientras que los creadores deberán cubrir viajes, alojamiento, producción, edición y distribución.
Según señala el documento oficial, cada propuesta debe incluir los mecanismos de financiación y distribución ya disponibles. La NASA quiere comprobar que el proyecto puede completarse y alcanzar una audiencia amplia, no solamente que parte de una idea interesante.
Los candidatos pueden trabajar con productoras, medios de comunicación, universidades, editoriales, fundaciones u otras entidades que respalden económicamente la iniciativa. Sin embargo, ese acuerdo debe ser gestionado por el propio participante y no puede depender de una futura subvención de la NASA.
Los socios seleccionados tendrán además que publicar gratuitamente al menos una parte del contenido generado mientras el acuerdo permanezca vigente y mencionar que la obra fue producida en cooperación con la agencia estadounidense.
Quién puede participar y qué ocurre con los creadores internacionales
La convocatoria admite a individuos, empresas, organizaciones y equipos creativos. No está restringida a poetas o cineastas profesionales, aunque la capacidad demostrada para financiar, producir y distribuir trabajos anteriores será uno de los elementos considerados durante la evaluación.
La oportunidad está centrada principalmente en creadores de Estados Unidos. Según explica la NASA, también se aceptarán equipos que incluyan una minoría de participantes internacionales, siempre que estén liderados por una entidad estadounidense capaz de firmar el acuerdo con la agencia. Esto significa que un creador extranjero no puede presentarse de manera individual en las mismas condiciones que un ciudadano o una organización de Estados Unidos.
La nacionalidad también puede afectar el acceso concedido. Algunas instalaciones o tecnologías se encuentran sujetas a las regulaciones ITAR y EAR, por lo que los integrantes que no sean ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes podrían quedar excluidos de determinadas áreas o actividades.
El documento impide además que las propuestas incluyan colaboración bilateral de la NASA con China, Irán, Corea del Norte, Sudán o Siria, salvo que exista una autorización legal específica.
Cómo postularse antes del 30 de junio

No se trata de un formulario sencillo para enviar una muestra artística. Los interesados deben preparar un único documento PDF desbloqueado, de un máximo de diez páginas (sin contar la portada de NSPIRES ni el modelo de acuerdo) y presentarlo mediante el sistema oficial de propuestas de la NASA.
La documentación debe describir el proyecto, su formato, el público al que se dirige, los canales de distribución, el calendario previsto y la experiencia anterior del equipo. También debe especificar qué instalaciones se desean visitar, qué especialistas se pretende entrevistar y cuántos de los 14 días disponibles serían necesarios.
Los participantes tienen que registrarse previamente en el sistema federal SAM, obtener un identificador único de entidad y un código CAGE, y completar después su inscripción en NSPIRES. La propia NASA recomienda iniciar este procedimiento con al menos 15 días laborables de antelación, por lo que los candidatos que todavía no estén registrados disponen de un margen muy reducido.
El plazo termina el 30 de junio de 2026 a las 11:59 de la noche, hora del este de Estados Unidos. La agencia evaluará la calidad creativa, el alcance potencial, la capacidad para mejorar la comprensión pública de la misión y la viabilidad del acceso solicitado. Puede escoger hasta diez proyectos, aunque también se reserva el derecho de seleccionar menos o no elegir ninguno.
La relación entre el espacio y el arte no comenzó con Artemis
La participación de escritores y artistas en la exploración espacial tiene numerosos precedentes. Según recuerda la propia NASA, el astronauta del Apolo 15 Alfred Worden escribió poemas inspirados en su viaje lunar y publicó en 1974 Hello Earth: Greetings from Endeavour, la única colección poética escrita por un astronauta del programa Apolo.
Más recientemente, la poeta estadounidense Ada Limón escribió In Praise of Mystery para la misión Europa Clipper. El texto fue grabado en una placa instalada en la nave que actualmente viaja hacia la luna Europa de Júpiter, en una colaboración entre la NASA, la Biblioteca del Congreso y la oficina de la poeta laureada de Estados Unidos.
La nueva convocatoria lleva esa relación un paso más allá. En lugar de encargar una obra específica, la NASA está ofreciendo a diferentes creadores la oportunidad de acercarse a sus equipos y construir sus propios relatos.
No enviará poetas a caminar sobre la Luna. Pero sí quiere que alguien observe el trabajo que hará posible ese regreso y encuentre palabras, imágenes o sonidos capaces de contar una parte de la exploración que los informes técnicos no siempre consiguen transmitir.