Seguir Martín Nicolás Parolari
En 1700, la zona de subducción de Cascadia se rompió a lo largo de la costa y envió un tsunami hasta Japón. Más de tres siglos después, las placas siguen bloqueadas y los científicos estudian un escenario capaz de combinar varios minutos de sacudidas, hundimiento costero y una evacuación contrarreloj.
La X(2370) ya tenía la masa, el espín y la paridad esperados para una bola de gluones. Ahora, una desintegración que se negó a producir podría arrinconar las explicaciones alternativas y cerrar una búsqueda de medio siglo.
Un cristal de cerio, paladio y silicio ha revelado un intenso entrelazamiento entre múltiples entidades cuánticas. El fenómeno aumenta justo cuando el material entra en su fase de metal extraño y ofrece una nueva pista sobre un comportamiento que la física lleva décadas intentando explicar.
Un equipo de la Universidad de Pensilvania ha conseguido llevar células humanas reprogramadas hasta espermatogonias y, en casos excepcionales, hasta espermatocitos preleptoténicos. Todavía no existen espermatozoides funcionales, pero es la etapa más avanzada alcanzada hasta ahora en el intento de reconstruir la producción de esperma humano a partir de células ordinarias.
Un nuevo modelo sitúa la materia oscura y un hipotético “fotón oscuro” dentro de una dimensión espacial adicional. Lo sorprendente es que su propia geometría obligaría a las partículas a quedar casi perfectamente afinadas, produciendo de forma natural una resonancia que otros modelos tenían que introducir a mano.
Durante la pandemia, Estados Unidos y Canadá redujeron temporalmente un programa de control que llevaba funcionando desde los años 50. El resultado fue brutal: en el lago Ontario las lampreas marinas aumentaron más de diez veces. Cuando consiguieron contenerlas de nuevo, otro invasor ya estaba transformando los Grandes Lagos y ahora se plantea una ofensiva de 500 millones de dólares.
Un experimento publicado en npj Digital Medicine expuso a GPT-4 a historias de guerras, accidentes, violencia y catástrofes antes de someterlo a un cuestionario utilizado con humanos. Su puntuación pasó de 30,8 a 67,8 puntos. El modelo no estaba sufriendo, pero el contexto emocional había cambiado radicalmente la forma en que respondía.
Tras analizar más de 2.300 especies en Perú y Kenia, los investigadores descubrieron que muchos insectos ya sobreviven peligrosamente cerca de su límite térmico. El problema no termina en ellos: su caída podría alterar la polinización, el reciclaje de nutrientes y cadenas alimentarias enteras.
Yang vive bajo un enorme acantilado en Hubei, a solo 300 metros de una carretera que prácticamente desaparece desde su casa. Sus cinco hermanos se marcharon después de la muerte de sus padres. Él eligió quedarse en un lugar donde la montaña le proporciona agua, aislamiento térmico y una vida que no piensa abandonar.
Una nueva investigación conecta dos de los mayores misterios de la cosmología: los agujeros negros supermasivos que aparecieron demasiado pronto y el fondo de ondas gravitacionales de muy baja frecuencia detectado con púlsares. La explicación pasa por objetos nunca confirmados que podrían haber alcanzado millones de masas solares antes de colapsar.
GW Orionis parecía ya uno de los sistemas planetarios en formación más extraños conocidos: tres estrellas rodeadas por un disco roto y retorcido. Ahora ALMA ha encontrado una corriente gigantesca que sigue alimentándolo desde su nube natal y puede haber inclinado parte del sistema.
Las observaciones de SR 21 y SAO 206462 revelaron discos muy lejos de ser perfectamente simétricos: el polvo se amontona en enormes regiones brillantes compatibles con vórtices. Esas concentraciones podrían resolver uno de los grandes problemas de la formación planetaria: cómo pequeños granos consiguen sobrevivir el tiempo suficiente para acabar construyendo mundos.
La misión europea ha descubierto 31 nuevos cuásares en el amanecer del cosmos y 12 de ellos pertenecen a una época de la que hasta ahora apenas teníamos ejemplos. Los dos más antiguos baten el récord conocido y vuelven a plantear una pregunta incómoda: cómo pudieron crecer agujeros negros supermasivos cuando el universo apenas había empezado.
La luz lleva viajando desde los primeros instantes del cosmos durante casi 13.800 millones de años, pero los objetos que la emitieron están hoy muchísimo más lejos debido a la expansión del espacio. Podemos calcular el tamaño de nuestra burbuja observable; lo que hay más allá podría ser inmensamente mayor o incluso no terminar nunca.
Una nueva propuesta científica plantea meter dentro del género Homo a australopitecos y parántropos, eliminando algunas de las fronteras más famosas de la evolución humana. Si prosperara, Lucy podría convertirse en Homo afarensis y nuestro género comenzaría millones de años antes de lo que cuentan hoy los manuales.
Una estructura de gas de 0,2 años luz continúa alimentando a GW Orionis desde su nube natal. Su impacto podría explicar por qué los tres enormes anillos donde se forman sus futuros planetas apuntan en direcciones diferentes.
S301 completa una órbita alrededor del agujero negro supermasivo del centro de nuestra galaxia cada 8,7 años y llega a moverse al 8,5% de la velocidad de la luz. Su trayectoria extrema ya está siendo deformada por la relatividad y puede convertirse en la primera herramienta capaz de medir directamente el giro de Sagitario A*.
Una imagen de Sentinel-2 transforma el paisaje árido de Uarzazate en una escena casi extraterrestre. La enorme franja escarlata que serpentea entre las montañas no existe para nuestros ojos: es vegetación captada en infrarrojo cercano y permite seguir incluso pequeños afluentes invisibles en una fotografía convencional.
Un nuevo estudio reconstruye el impacto que habría creado la enorme depresión del polo sur de Deimos y explica por qué esta pequeña luna marciana parece mucho más lisa que Fobos. La colisión fue lo bastante violenta para redistribuir hasta el 20% de su material, pero no para hacerla pedazos.
Un estudio publicado en Science Advances revela que las sombras del polo sur lunar pueden proteger bacterias y hongos terrestres de la radiación ultravioleta. El hallazgo llega justo cuando la humanidad prepara una presencia permanente allí y plantea un problema inesperado: podríamos contaminar químicamente la Luna antes de terminar de estudiarla.