K’oxol Ja’ II no contiene grandes pirámides ni tumbas reales. Sus viviendas, ofrendas y un cenote modificado revelan cómo una comunidad alejada de las élites organizó su vida doméstica y consiguió controlar el recurso más importante de la península: el agua.
El rover de la NASA detectó una extensa superficie cubierta por pequeños patrones geométricos similares a un panal de abejas. Los científicos estudian si estas estructuras se formaron por antiguos ciclos de humedad y sequía, congelación y deshielo o procesos sedimentarios ocurridos hace millones de años.
“Los microbios son muy inteligentes, de modo que aprovechamos sus características para resolver los problemas que creamos”.
Un descubrimiento reciente cambia lo que pensábamos sobre cómo se forman y evolucionan las galaxias a lo largo del tiempo.
En las galerías húmedas de una infraestructura romana del sur de España, los investigadores han identificado una especie que había pasado desapercibida para la ciencia. No es solo una nueva entrada en un catálogo biológico: es la prueba de que bajo nuestras ciudades existen ecosistemas completos que han evolucionado en silencio durante siglos.
El descubrimiento arqueológico en Fincha Habera, en las montañas de Etiopía, demuestra que los seres humanos lograron adaptarse a entornos extremos muchísimo antes de lo que se pensaba. Allí encontraron agua procedente del deshielo, obsidiana para fabricar herramientas y una fuente inesperada de alimento: enormes roedores de alta montaña que fueron esenciales para su supervivencia.
Más de 100.000 estrellas gigantes han permitido localizar el límite del gran vivero estelar de nuestra galaxia. No es una pared ni el lugar donde aparece su última estrella: es la región a partir de la cual nacen muchos menos astros y comienzan a dominar los que emigraron desde el interior.
Un día como hoy, 24 de agosto, pero del 2006, una votación celebrada en Praga redujo oficialmente el Sistema Solar de nueve planetas a ocho. Plutón cumplía dos de los tres nuevos requisitos, pero no tenía suficiente poder para dominar su propia órbita.
La industria que justificó su llegada prácticamente desapareció, pero las mangostas colonizaron la isla y se convirtieron en su principal reservorio terrestre de rabia. Ahora los científicos intentan vacunarlas mediante cebos comestibles.
En 2003, Hélio da Silva pasaba en auto por un descampado entre dos avenidas de San Pablo, un lugar tomado por la basura y usado como punto de consumo de drogas. En vez de seguir de largo, decidió empezar a plantar árboles ahí mismo, sin permiso oficial ni financiamiento, con sus propios ahorros. Dos décadas después, ese basural es un corredor verde de 3,2 kilómetros con 40.000 árboles de 160 especies distintas
Las praderas de pastos marinos funcionan, desde hace millones de años, como una de las cajas fuertes de carbono más eficientes del planeta: parte de lo que absorben queda enterrado en el fondo del mar durante siglos. Un experimento con 27 tanques de agua marina, cuatro especies de plantas y tres temperaturas distintas acaba de mostrar una grieta en esa caja fuerte: con el agua más caliente, la fracción de carbono difícil de degradar que liberan estas plantas cae más de una cuarta parte
Durante los años 80 y 90, tener una tortuga de Florida en una pecera fue, para miles de familias españolas, una mascota tan común como un canario. Con el tiempo, muchos de esos animales terminaron liberados en ríos y lagunas. Décadas después, esa especie integra la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, y España gasta recursos públicos en programas específicos para sacarla de sus ecosistemas
La reintroducción de bisontes en el norte mexicano no buscaba únicamente recuperar una especie desaparecida. La manada ya tiene ocho nuevas crías y está reactivando una cadena natural que conecta la vegetación, el agua, los insectos y los grandes depredadores.
Convertir patas en aletas permitió a los cetáceos dominar el mar, pero también los dejó atrapados en él. Sus cuerpos se especializaron tanto para nadar, conservar calor y alimentarse bajo el agua que recuperar una vida terrestre resulta evolutivamente casi imposible.
De las 70.000 semillas que Henry Wickham embarcó desde Brasil hacia Londres en 1876, apenas 2700 sobrevivieron el viaje y lograron germinar en los invernaderos de los Jardines de Kew. Ese puñado de plantines, trasplantado después a las colonias británicas del sudeste asiático, bastó para desmontar en apenas cinco décadas un monopolio que el Amazonas había sostenido durante siglos
El cohete ya esperaba en la plataforma cuando las autoridades descartaron la ventana de lanzamiento de 2026 sin explicar el problema. La nave debía adentrarse en algunos de los lugares más oscuros y peligrosos de la Luna para averiguar si esconden hielo suficiente para sostener una base.
De las 740 puntas recuperadas en Tepecik-Çiftlik, solo doce llevan cruces, ondas, cuadrados o líneas en V. Las marcas no mejoraban las armas, no formaban un sistema reconocible y tampoco acompañaban a los muertos, pero alguien invirtió tiempo y una herramienta especial en grabarlas.
En 1700, la zona de subducción de Cascadia se rompió a lo largo de la costa y envió un tsunami hasta Japón. Más de tres siglos después, las placas siguen bloqueadas y los científicos estudian un escenario capaz de combinar varios minutos de sacudidas, hundimiento costero y una evacuación contrarreloj.
La X(2370) ya tenía la masa, el espín y la paridad esperados para una bola de gluones. Ahora, una desintegración que se negó a producir podría arrinconar las explicaciones alternativas y cerrar una búsqueda de medio siglo.
La mayoría de las veces, este organismo unicelular se comporta como se espera de él: filtra bacterias del agua y sigue con su vida. Pero cuando el alimento escasea, una pequeña fracción de la población hace algo que no debería poder hacer una sola célula: duplica su tamaño, le crece una boca más grande y empieza a cazar y devorar a sus propios clones, organismos genéticamente idénticos a sí misma