La inteligencia artificial ya no se limita a conversar con personas. Cada vez es más habitual que un bot redacte una solicitud, otro la evalúe, uno escriba un correo y otro genere la respuesta. El resultado es una internet donde parte de la comunicación comienza a ocurrir directamente entre máquinas.
Un vehículo experimental de levitación magnética de 1,11 toneladas alcanzó los 800 km/h sobre una pista de apenas un kilómetro en China. La aceleración fue tan extrema que pasó de 0 a 100 km/h en menos de 0,7 segundos, aunque su futuro inmediato podría estar más cerca de los cohetes que de los pasajeros.
A miles de metros bajo el Pacífico se esconde un recurso capaz de cambiar el equilibrio tecnológico mundial, pero llegar hasta él plantea un desafío extraordinario
El Robot Phone de Honor lleva una cámara montada sobre un pequeño brazo gimbal que se despliega desde el propio smartphone, gira, sigue al usuario y permite grabar desde ángulos imposibles para un móvil convencional. La idea es espectacular, pero las piezas móviles, el precio y la durabilidad plantean un reto enorme.
La Corporación Nuclear Estatal China anunció la producción independiente y a gran escala de silicio-28 con una abundancia isotópica superior al 99,99%. El material es crucial para los cúbits de espín en silicio, una de las rutas más prometedoras para fabricar ordenadores cuánticos usando procesos cercanos a los de la industria actual de semiconductores.
En ciudades como Pekín y Jinan ya se están utilizando enormes estructuras inflables para cubrir completamente algunas obras. Pueden alcanzar los 50 metros de altura y 20.000 m², retienen gran parte del polvo, reducen el ruido y permiten seguir trabajando incluso cuando las condiciones meteorológicas son desfavorables.
La compañía ampliará su alianza con Pony.ai para llevar miles de robotaxis de nivel 4 a Europa. Zagreb será uno de los primeros mercados y los usuarios podrán pedirlos desde la misma aplicación de Uber, en un intento por convertir la conducción autónoma en un servicio cotidiano.
Tesla, SpaceX y xAI consumen cada vez más potencia de cálculo, y Musk teme que la producción mundial de semiconductores no pueda seguirles el ritmo. Su solución es Terafab, un gigantesco complejo industrial en Texas que busca integrar fabricación de chips, memoria y empaquetado avanzado a una escala inédita.
Indigo West e Indigo Central sufrieron fallos con muy poca diferencia de tiempo frente a Perth, dentro de un área creada precisamente para proteger este tipo de infraestructura. Los datos marítimos sitúan un buque sobre la ruta de los cables durante el incidente, pero por ahora nadie ha demostrado que fuese un sabotaje.
Capacitar a millones de personas en IA es una promesa fácil de anunciar desde un escenario. Construir la fábrica que produzca los chips que esa misma IA necesita para funcionar es otra historia completamente distinta, medida en años de obra civil, equipos importados y curvas de aprendizaje industrial. India ya está en ese segundo camino, y avanza más rápido de lo que muchos esperaban, aunque todavía lejos de la meta final
China ha pasado en apenas un año de hablar sobre computación orbital a desplegar satélites capaces de procesar datos en el espacio. Un nuevo informe europeo advierte que la ventaja podría convertirse en un problema de soberanía tecnológica para Europa si termina dependiendo de terceros para procesar la información generada por sus propios satélites.
Los centros de datos de inteligencia artificial no solo consumen enormes cantidades de electricidad: pueden cambiar su demanda en milisegundos cuando miles de GPU trabajan al mismo tiempo. Esa volatilidad está acelerando el desgaste de baterías, turbinas y otros equipos, y comienza a preocupar también a los operadores de las redes eléctricas.
Un estudio realizado en tres grandes hospitales infantiles de Inglaterra registró 477 menores lesionados con monopatines eléctricos entre 2019 y 2024. La edad promedio fue de 12 años y menos del 2% llevaba casco. Los traumatismos de cabeza y cara están entre las principales preocupaciones de los médicos.
Estados Unidos prohibió hace 53 años los vuelos supersónicos civiles sobre su territorio por culpa del estampido sónico. Ahora prepara una normativa que podría reabrir el cielo mientras el X-59 de la NASA y Boom Supersonic intentan resolver el mismo problema de dos maneras radicalmente diferentes.
Beni es un robot cámara de Mondo Robotics capaz de seguir automáticamente a personas mientras graba vídeo estabilizado en 4K. Alcanza casi 29 km/h, puede saltar obstáculos de 25 centímetros y levantarse solo tras una caída. Su Kickstarter ya supera los 2,7 millones de dólares.
México incorporó drones agrícolas a su Jornada Nacional de Reforestación para dispersar más de 660.000 semillas forestales en zonas extensas o de difícil acceso. La tecnología permite sembrar rápidamente terrenos complicados, pero Semarnat advierte que el verdadero éxito se medirá después: en cuántas semillas germinan y logran sobrevivir.
Airbnb asegura que la inteligencia artificial ya le permite reducir hasta un 60% el tiempo necesario para llevar algunas funciones desde la idea hasta su lanzamiento. El siguiente paso será más visible para los usuarios: una búsqueda con lenguaje natural capaz de entender peticiones complejas y mostrar resultados personalizados.
Investigadores chinos presentaron una batería de carbono-14 que convierte directamente la desintegración radiactiva en electricidad. Su fuente energética tiene una vida media de 5.730 años y no necesita recargarse, pero su potencia máxima es de apenas 1,13 microwatts. Su futuro no está en los teléfonos, sino en sensores y dispositivos remotos.
El antiguo portaaviones francés Foch fue vendido a Brasil en 2000 y rebautizado como São Paulo. Tras años de averías, incendios y reparaciones, terminó convertido en un problema ambiental: Turquía rechazó su desguace y Brasil decidió hundir sus 32.000 toneladas en pleno Atlántico con amianto y otros materiales peligrosos todavía a bordo.
Nadie tuvo que estar despierto de madrugada guiando el ataque paso a paso. Durante cuatro días, un sistema construido con herramientas de inteligencia artificial gratuitas y de acceso público mapeó por su cuenta 21 sistemas gubernamentales, probó accesos, se topó con bloqueos, salió a buscar nueva información en internet y volvió a intentarlo con otra estrategia. Nadie había documentado antes algo así contra un gobierno