Imagen: NASA/JPL-Caltech.

Stephen Hawking y Yuri Milner hicieron el impresionante anuncio de que planean construir una flota de naves interestelares (llamada Breakthrough Starshot) que pueden viajar a velocidad relativista, o lo que es lo mismo, el equivalente a un 20% de la velocidad de la luz. Pero esto no solo se trata de alcanzar nuestro sistema estelar más cercano, Alpha Centauri, sino de un proyecto revolucionario. La tecnología que Milner y Hawking proponen podría cambiar la forma en la que buscamos vida alienígena en el Sistema Solar.

Avi Loen, director del departamento de astronomía de Harvard y colaborador en el proyecto nos comentó en una entrevista: “Esto básicamente abre las puertas a misiones que serán mucho más económicas y menos incómodas, que permitirán que alcancemos información que hoy en día están lejos de nuestra manos”. Y con “información que actualmente no podemos alcanzar” se refiere a la primera evidencia sólida de vida extraterrestre.

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Hasta ahora la exploración humana del Sistema Solar se ha basado en el uso de naves espaciales extremadamente costosas que, además, viajan a una velocidad muy lenta, al menos si lo comparamos con la velocidad de la luz. Misiones como Cassini, Rosetta, New Horinzos y Voyager nos han revelado un sinfín de maravillas en nuestro sistema, pero han tenido que pasar años o décadas para de planes e inversión para lograr estos resultados.

Y por cada misión científica que rinde frutos, docenas de otros no tienen éxito. Solo debemos recordar las misiones que el año pasado la NASA propuso: un viaje a un asteroide metálico, un estudio acerca de posibles proyectos de minería en las cercanías de la Tierra, visitar los cuerpos troyanos alrededor de Júpiter y dos misiones a Venus. Estas propuestas fueron seleccionadas de entre muchas más y solo una o dos serán aprobadas a lo largo del año para desarrollo, con la posibilidad de ser lanzadas para el año 2020. No solo eso, cualquiera de estas misiones le costará a la Agencia Espacial aproximadamente 500 millones de dólares.

También debemos comparar la velocidad en la que se desarrollan este tipo de proyectos interplanetarios en relación a la velocidad que los científicos descubren planetas o lunas con posibilidad de albergar o dar soporte a la vida. Por ejemplo tenemos a Europa, una luna helada que ha sido protagonista de un sinfín de historias en la ciencia-ficción sobre vida alienígena. También tenemos la luna Encelado de Saturno, que no solo cuenta con un océano global debajo de su capa helada, sino que está brotando agua desde su polo sur a través de géisers. Otra de las lunas de Saturno, Titán, es muy fría en comparación con la Tierra para albergar vida como la de nuestro planeta, pero podría ser hogar para una forma de vida completamente diferente, como microbios cuyas células estarían llenas de metano y no de agua.

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Nuestro Sistema Solar también es el hogar de un sinfín de cometas y asteroides que contienen agua y moléculas orgánicas simples. Muchos astrobiólogos especulan que los bloques necesarios para crear la vida en la Tierra llegaron desde el espacio en estas rocas. Al estudiar estas cápsulas de tiempo congeladas no solo esperamos encontrar respuesta a la pregunta acerca de si estamos solos en el universo o no, sino también estudiar la historia del origen del cosmos.

Y de esto se trata el proyecto Breakthrough Starshot de Milner y Hawking. Con una inversión inicial de 100 millones de dólares apunta a desarrollar una nave que tenga un peso de solo unos pocos gramos pero lleve consigo una gran cantidad de equipos científicos, capaces de hacer casi cualquier cosa, desde tomar fotografías y enviarlas a la Tierra hasta analizar muestras biológicas. Será propulsada por velas solares extremadamente delgadas y, en general, se espera que estas naves sean extremadamente económicas. Al ser aceleradas mediante pulsos láser de 100 Gigavatios en teoría podrán alcanzar una rapidez equivalente al 20% de la velocidad de la luz.

Pete Worden, director ejecutivo de Breakthrough Starshot y antiguo director del Centro de Investigación Ames de la NASA nos comentó:

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“La habilidad de construir naves espaciales muy pequeñas y lanzarlas a explorar a una gran velocidad nos da la posibilidad de enviar muchas naves a muchos lugares al mismo tiempo y por un precio realmente bajo. Los asteroides, por ejemplo, podrían tener evidencia de vida extraterrestre esperando ser descubierta. Estas naves nos permitirán explorar miles o incluso cientos de miles de asteroides en el futuro para poder encontrar estas pruebas.”

Además de poder explorar una enorme cantidad de objetos usando estas naves, el hecho de viajar a una velocidad relativista nos daría la habilidad de llegar a cualquier rincón del Sistema Solar en cuestión de días, y eso podría ser la respuesta a uno de los mayores problemas a los que la NASA se enfrentará en materia de exploración interplanetaria: la respuesta rápida.

Imaginen que los astrónomos descubran una erupción sobre la superficie de Europa (algo que ya ha pasado antes) y que pudiéramos enviar varias de estas naves espaciales a investigarlo de inmediato. El hecho de que las naves sean “desechables” significa que incluso podríamos hacer que varias se estrellaran en la superficie de Europa si quisiéramos conocer más información acerca de las condiciones que generaron esa erupción.

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Y ahora que hablamos de géisers espaciales no debemos olvidarnos de los que se encuentran en el polo sur de Encelado. Los astrónomos han soñado durante años con enviar una nueva misión a esta luna, una que pudiese analizar el agua y la sal que brotan estos géisers en busca de señales de vida. Con el proyecto de Milner y Hawking podríamos enviar cientos de naves.

Y estas naves rápidas y pequeñas podrían ser la única forma viable en la que llegaríamos a explorar ese escurridizo “Planeta X”.

Todo esto suena muy bueno para ser verdad, y quizás lo sea. Como nuestro compañero Darren Orf indica, la idea sea basa en una considerable suposición sobre cómo la evolución y el progreso de la tecnología es algo “inevitable”. Además, el proyecto también cuenta con que logre recaudar una inversión de miles de millones de dólares (ese sistema láser para acelerar las naves no va a ser barato). Incluso Milner confiesa que el lanzamiento de la primera “nanonave” podría suceder “dentro de una generación”, un término bastante cordial para decir que en realidad no tienen idea de cuánto tiempo falta para ver la primera nave espacial interestelar viajar.

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Sin embargo, todos los ingredientes necesarios para que se cumpla la visión de Milner y Hawking (satélites extremadamente pequeños, velas solares, propulsión láser) se encuentran actualmente en alguna fase de desarrollo. Y el hecho de que dentro de los próximos años se puede lograr un considerable avance en cuanto a miniaturización y automatización abre las puertas a la posibilidad de realizar análisis biológicos y moleculares sofisticados en el espacio sideral.

Y lo mejor de todo es que una vez logren construir todo lo necesario para lanzar estas naves espaciales miniatura a explorar el espacio, tanto el costo financiero como la inversión de tiempo de hacer cualquier experimento científico en el espacio caerá drásticamente. Solo imagina lanzar un enjambre de estas “nanonaves” a Marte durante la mañana y recibir todos los datos de sus estudios para la hora de cenar.

Con tecnologías como esta los extraterrestres no serán capaces de esconderse de nosotros por mucho tiempo.


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