Los sismógrafos lo vieron venir antes que nadie. Durante horas, la señal que mide la energía acumulada bajo el Etna osciló entre valores bajos y medios, hasta que de golpe empezó a subir sin parar. Pocas horas después, el cráter Voragine volvía a escupir fragmentos de lava incandescente al cielo siciliano, mientras la ceniza obligaba, una vez más, a mantener en alerta a la aviación de toda la región
Las dos momias proceden de la misma necrópolis, pero pertenecen a épocas diferentes y fueron preparadas de formas radicalmente distintas. En la más reciente, los investigadores encontraron extracción del cerebro por la nariz, resinas y una conservación corporal avanzada que obliga a revisar la idea de que los niños recibían siempre momificaciones más simples.
Un prototipo de AION utilizó dos interferómetros de estroncio-87 y un mismo láser para conseguir algo fundamental: hacer desaparecer el ruido compartido sin borrar la señal buscada. Todavía no ha detectado nueva física, pero demuestra que la técnica necesaria para construir detectores cuánticos de cientos o miles de metros puede funcionar.
Durante siglos, pinturas y películas han mostrado el cielo oscureciéndose durante la crucifixión de Jesús. Pero la astronomía plantea una contradicción difícil de ignorar.
La fotografía global más completa muestra un planeta que sigue siendo mayoritariamente religioso, aunque ya no de la misma manera. Entre 2010 y 2020, los musulmanes fueron el grupo que más creció, el cristianismo perdió peso relativo y quienes no se identifican con ninguna religión aumentaron pese a tener la demografía en contra.
Durante décadas, miles de personas aseguraron escuchar un sonido grave que nadie más podía identificar. Ahora, un estudio científico podría haber resuelto uno de los enigmas acústicos más extraños.
Una melodía, una sirena o determinados sonidos sostenidos pueden terminar con el perro levantando el hocico y aullando. La ciencia no dice que esté “cantando”, pero sí que esa vocalización conserva una conexión sorprendentemente profunda con el sistema de comunicación de sus antepasados.
Charles Darwin la documentó en 1835, durante su famoso viaje a bordo del Beagle. Después, silencio total: ni un canto, ni un avistamiento, ni una sola grabación durante 190 años, ni siquiera cuando un investigador recorrió 150 puntos de la isla específicamente para buscarla. La explicación de por qué reapareció ahora tiene menos que ver con magia y más con gatos, ratas y una campaña de erradicación bien ejecutada
Son diminutos, viven pegados a las costas y carecen de una fase larvaria capaz de recorrer grandes distancias. Aun así, algunos de sus antepasados consiguieron atravesar el océano Austral. Un nuevo estudio cree haber encontrado el vehículo: enormes macroalgas arrancadas por las tormentas que funcionaron como balsas naturales
La expedición de 2019 no consiguió localizar el Endurance de Ernest Shackleton, pero sus cámaras descubrieron algo inesperado entre 290 y 411 metros de profundidad: una enorme zona de reproducción de peces antárticos organizada en seis patrones geométricos diferentes.
Nadie construyó estas turbinas pensando en la vida marina. Pero apenas unos años después de instaladas, sus estructuras de acero, pensadas únicamente para generar electricidad, ya funcionaban como arrecife artificial para miles de estrellas de mar, mejillones, gusanos tubícolas y, en un cable entre dos turbinas, algo que ni los propios biólogos esperaban encontrar tan al norte
El nuevo mapa del Joint Research Centre sitúa a España como el país de la UE con mayor proporción de terreno bajo condiciones de desertificación. Y hay un dato todavía más inquietante: más de un millón de kilómetros cuadrados europeos que hoy no son necesariamente zonas áridas están en riesgo de serlo.
Mientras estamos sentados, dormimos o caminamos por la calle, el planeta se desplaza alrededor del Sol a unos 30 kilómetros por segundo. Su velocidad cambia a lo largo del año y la razón por la que no notamos semejante movimiento está en una de las ideas fundamentales de la física: la velocidad solo tiene sentido respecto a algo.
Se creía perdida para siempre desde mediados del siglo XIX, probablemente porque balleneros la usaban como provisión viva antes de sus largos viajes. Pero parte de su sangre seguía circulando, escondida durante generaciones en otro volcán a kilómetros de distancia. Encontrar esa conexión genética tardó más de dos décadas de investigación, y esta semana finalmente se tradujo en 158 tortugas caminando de nuevo por la isla que Charles Darwin visitó en persona
Helicóptero, avión comercial y camión refrigerado: un bloque de hielo de 1.133 kilos recorrió miles de kilómetros desde Alaska hasta una universidad estadounidense. Detrás de aquella extravagante operación había un proyecto mucho mayor: remolcar icebergs enteros hasta el desierto y convertirlos en agua potable.
Trece años de observaciones, 263.407 exposiciones y más de 160 científicos han dado forma al mayor atlas bidimensional del cosmos jamás creado. Cubre cerca del 75% del cielo y ya se perfila como una pieza clave para estudiar galaxias, energía oscura y entrenar las herramientas de IA de la próxima astronomía.
Kebara 2 conserva una de las pelvis neandertales más completas jamás encontradas. Al compararla con la nuestra, los investigadores han llegado a una conclusión inesperada: los varones de Homo sapiens desarrollaron una estructura capaz de amortiguar cada paso y reutilizar parte de su energía.
Un estudio internacional con más de 200.000 adultos encontró una conexión llamativa entre bienestar y un aspecto cotidiano que suele quedar fuera de las conversaciones sobre salud.
A 3.230 metros de altitud y con temperaturas cercanas a -51 °C, una cueva excavada en el hielo antártico almacena núcleos obtenidos de algunos de los glaciares más amenazados del planeta. El objetivo de Ice Memory es conservar esa información climática durante décadas para que investigadores del futuro puedan estudiarla con tecnologías que hoy todavía no existen.
Los plásticos que llegan al mar no permanecen como superficies inertes. Bacterias, microalgas y otros organismos los colonizan hasta formar comunidades biológicas completas. Los científicos llaman a este fenómeno “plastisfera”, un ecosistema creado indirectamente por la actividad humana y cuyas consecuencias todavía estamos empezando a comprender.