Durante décadas, los modelos mostraban un patrón bastante persistente en las profundidades de la Tierra. Un análisis de casi 30 años de datos magnéticos ha encontrado la excepción: bajo el Pacífico ecuatorial, una enorme región del núcleo externo pasó de moverse lentamente hacia el oeste a hacerlo con fuerza hacia el este. Y todavía no sabemos exactamente por qué.
El descubrimiento de nuevos fragmentos de piedra en Turquía es la parte que faltaba de un decreto que detalla un caso famoso de fraude impositivo en el imperio romano.
Encontrar planetas fuera del Sistema Solar ha dejado de ser extraordinario: el catálogo ya supera los 6.000 mundos confirmados. El verdadero desafío ahora es descubrir si alguno está vivo. Dos propuestas llevan esa búsqueda al extremo: LIFE quiere hacer desaparecer la luz de una estrella; Life 2.0 plantea observarla con 900 telescopios a la vez.
La soltería suele estudiarse desde la soledad o la falta de pareja. Una nueva investigación propone mirar el fenómeno desde otro ángulo: las personas que perciben esta etapa como una oportunidad para vivir nuevas experiencias reportan mayor satisfacción, crecimiento personal y menos miedo a estar solas. Pero la clave no parece ser simplemente “estar soltero”.
SpaceX acaba de poner nombre y hardware a su ambicioso proyecto de computación orbital. Starmind AI1 será un gigantesco satélite diseñado para ejecutar inteligencia artificial directamente en órbita, equipado con procesadores Nvidia Vera y GPU Rubin. La compañía quiere aprovechar energía solar casi continua y enviar los resultados a través de Starlink.
El telescopio solar Daniel K. Inouye acaba de revelar estructuras nunca vistas en la fotosfera: diminutos remolinos de plasma de apenas 20 kilómetros de ancho. Los investigadores creen que estas turbulencias pueden mezclar campos magnéticos y transportar energía hacia las capas superiores del Sol, ayudando a resolver algunos de sus grandes misterios.
Poco antes de que el Mediterráneo casi se secara por completo, en sus profundidades crecía algo que hasta ahora nadie había documentado en ningún otro punto del planeta: arrecifes de coral que se las arreglaban para sobrevivir con apenas un puñado de luz solar. Quedaron fosilizados en pleno corazón de Almería, esperando 6,5 millones de años a que alguien los encontrara
Dos papeles arrugados aparecieron dentro de un bolsillo secreto de un vestido victoriano comprado en 2013. Durante una década nadie consiguió entender frases como “Bismark, omit, leafage, buck, bank”. Finalmente, un investigador encontró la clave: eran observaciones meteorológicas del 27 de mayo de 1888 comprimidas para viajar por telégrafo.
Le sacaron algunas fotos, se llevaron un par de huesos sueltos y dejaron el resto expuesto al viento y la lluvia polar. Nadie volvió a pensar en ese fósil durante 37 años, hasta que un grupo de geólogos noruegos tropezó con él por pura casualidad. Ni ellos, ni nadie, imaginó en ese momento que estaban por reescribir el árbol genealógico de uno de los grupos de depredadores acuáticos más extraños del Triásico
Durante más de un siglo, los investigadores supieron que el Códice de Dresde contenía una extraordinaria tabla de eclipses, pero no estaba claro cómo los astrónomos mayas conseguían mantenerla precisa durante generaciones. Un nuevo análisis encontró la clave: no reiniciaban sus cálculos desde cero, sino que superponían ciclos lunares estratégicamente.
El lunes 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia y dejó más de un centenar de personas muertas, con el epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El sismo, sentido hasta en Bogotá, Ecuador, Panamá y Venezuela, volvió a poner el foco sobre una de las regiones geológicas más activas del planeta: el Cinturón de Fuego del Pacífico
Okinawa se hizo famosa por la extraordinaria longevidad de sus generaciones más antiguas. Su dieta tradicional estaba dominada por vegetales, soja y batata, con pocas calorías y escasa comida ultraprocesada. Pero los estudios muestran que no existe un ingrediente milagroso: alimentación, actividad cotidiana y entorno social parecen formar parte de una combinación mucho más compleja.
Para llegar hasta él, un grupo de escaladores tuvo que seguir el curso de un río durante 20 kilómetros y después trepar montaña arriba durante dos días completos. Cuando finalmente alcanzaron la copa y dejaron caer una cinta métrica hasta el suelo, el número que apareció superó incluso lo que había calculado el láser desde un avión: 84,1 metros, casi un edificio de 25 pisos escondido en las montañas de Taiwán
Parecen lombrices comunes, pero basta tocarlas para que comiencen a retorcerse de una forma inquietante. Su extraño movimiento esconde un problema mucho mayor bajo tierra.
La obra solo buscaba reforzar un viejo muro de contención del siglo XVI para que no se derrumbara sobre la ladera. Nadie esperaba encontrar, pegado a esa pared, un edificio romano completo con pisos de mosaico y frescos casi intactos. Ahora los arqueólogos discuten si se trata de la casa de un romano rico, o del cuartel de la unidad que combatía los incendios en la Roma imperial
No todas las personas viven el contacto físico de la misma manera. Detrás de una reacción que puede parecer extraña existe una explicación relacionada con la forma en que el cuerpo percibe determinados estímulos.
Terminaban de entrenar, discutir de retórica o competir en el gimnasio, y se zambullían todos juntos en agua fría, con las voces retumbando entre columnas monumentales. Esa escena, que podría parecer sacada de una fantasía histórica, ocurría literalmente todos los días en una ciudad del oeste de Anatolia, en una pileta tan grande que hoy los propios arqueólogos la comparan con una piscina olímpica
A más de 700 metros de profundidad, en medio del océano Atlántico, se esconde un paisaje que parece sacado de una película de ciencia ficción: un conjunto de torres blancas de carbonato que, iluminadas por los focos de un sumergible, desprenden un brillo azulado. Algunas superan los 60 metros de altura, recordando a los rascacielos de una metrópolis hundida. Durante 25 años, la ciencia no supo con certeza de dónde salía la energía que mantiene viva a esta ciudad fantasma
Caminar por un humedal infestado de pasto invasor para plantar un árbol, uno por uno, puede llevar años. Un equipo de biólogos en el estado de Washington decidió saltearse esa parte: prepararon 90 palés con árboles ya crecidos y se los hicieron llegar por aire, colgados de un helicóptero, directo sobre la maleza que querían combatir
SpaceX está tratando de llevar la etapa superior de su Starship a la costa para su inspección, pero las cosas no van muy bien.